domingo, septiembre 02, 2007

10 AÑOS SIN DIANA

diana

Ahora que han pasado 10 años desde su muerte, ya se puede intentar hacer un balance de su vida. La suya fue una vida ideal para cualquier paparazzi, pero, imposible de contar. García Márquez fue periodista antes que novelista, y de esa experiencia sacó aquella frase tan conocida suya de que la realidad siempre supera a la ficción. La vida de la Princesa Diana contiene tantos dientes de sierra, tantos altos y bajos brutales, que es muy difícil contarla de manera moderada y objetiva. No obstante, con el paso de los años, poco a poco, ha ido desapareciendo parte de la cortina de humo y apareciendo una imagen más real de la princesa.

La lista de libros sobre ella es innumerable. Entre los primeros, destaca el libro “Diana: su verdadera historia” escrito por Andrew Morton, en colaboración con la propia princesa Diana, donde habló de la infidelidad del Principe Charles con Camila desde el segundo día de su matrimonio, su bulimia y la frialdad de la familia real británica. Fue una verdadera bomba. Pero, pasado el tiempo, los libros que se han escrito sobre ella han dado paso a una imagen menos idílica de la Princesa de Gales. Uno de los últimos libros más equilibrados y serios que se han escrito sobre la cuestión, es el de Sarah Bradford, “Diana”, que es del año 2006, y el mejor de todos ellos, “The Diana Chronicles”, de Tina Brown, del año 2007.

La imagen que emerge de las últimas biografías de la princesa, es una imagen más real, con sus virtudes y sus defectos. Entre los defectos, destaca su absoluta falta de preparación educativa, ya que sólo completó la Educación Secundaria en una escuela de segundo nivel, -West Heath School- suspendiendo varias veces. Está claro que no estaba interesada en estudiar ni en adquirir una formación. No era estúpida (eso lo demostró con creces mas tarde), pero su falta de recursos intelectuales era absoluta. Su tía adoptiva, Barbara Cartland, la famosa escritora de novelas rosa, dijo una vez, que los únicos libros que había leído eran los suyos y que eso no le había hecho mucho bien. Esa mezcla de ignorancia y pedigrí aristocrático fueron trágicos, porque la hicieron indemne a cualquier espíritu crítico y objetivo para con ella misma.

Además de estos defectos, fue una consumada actriz, llena de fantasías, con una habilidad especial para ser cáustica mientras mantenía un aire de absoluta inocencia en su mirada. Su imagen de chica tímida de clase media que apareció en los medios cuando se anunció el compromiso entre Charles y Diana, es falsa. Diana era una aristócrata proveniente de una familia noble con más historia que la mismísima familia real británica, los Spencer. Diana no tenía una educación, pero tenía un plan, porque tenía riqueza, status, belleza, y sabía que tenía muchas posibilidades de convertirse en la Reina de Inglaterra. Pero, la educación, nos guste o no, es más importante para una persona que el status y la riqueza, para llegar a su plenitud personal, para no fracasar en el viaje interior que es la vida. Educar viene del latín ex ducere, encaminar, sacar lo mejor de cada uno de dentro hacia fuera. Educar sirve para conocerse y conocer el mundo, y de ahí escoger.

Por último su engañosa timidez, su inexperiencia con hombres antes del matrimonio con Charles, dieron la imagen de una chica dulce y tonta, de clase alta que encandiló a la Familia Real. Su fotogenia, su búsqueda de la publicidad la devoró, y al final buscó la seguridad en Dodi Al-Fayed, un playboy hijo de un ex-traficante de armas. Hubo un fin de semana que pasó con Dodi en su yate, el hijo del traficante de armas, mientras la semana anterior, había ido a apoyar una campaña en contra de las minas antipersonales en África. Una realidad tan falsa, que es imposible creérsela. Su vida, llegó un momento, en que no podía ser contada, sólo fotografiada. Con Dodi Al Fayed, buscaba la protección que no le dio la policía británica, de la que desconfiaba con razón. Pero esa seguridad, debería haberla buscado interiormente, haber buscado esos valores en libros y personas normales, que quizá nunca conoció, porque los familiares y conocidos que la educaron estaban demasiado preocupados de despegarse del resto de los miserables mortales, esa chusma. Pero, al final, resulta, que como decía el clásico, lo que necesito lo llevo conmigo. Diana fue pobre, porque siempre estuvo desnuda ante la intemperie de un mundo cargado de apariencias y riquezas, pero vacío, frío y cínico, sin sentido, sin compasión. Descanse en paz.

Artículos adicionales:

Había una vez una princesa, John Carlin, El Pais

Diana de Gales, una vida malograda, 20 Minutos

Diana fuese, y no hubo nada. Ramón Pérez-Maura. ABC

Rios de tinta: de cuento de hadas a biografía truculenta. Trinidad León-Sotelo

Especial sobre Diana Spencer en la BBC (inglés)

Publicado en Diario Información

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