miércoles, marzo 18, 2015

EX-


Una conocida se ha separado. No es una gran noticia. Ni siquiera es ya noticia. Como dice un amigo mío, ¿conoces a alguien que no se haya separado? Pues muy bien, que se va a hacer y tal. Rezar, para que no acaben en los juzgados. Rezar para que haya un milagro que los haga perdonarse. Pero un milagro hace falta. Porque una vez que se toman las de Villadiego, una vez que se cruza la puerta de casa, viene el rencor más duro que el diamante. Pero milagros, a veces, haberlos haylos. Como las meigas. Alguno he visto.

Bueno, a lo que iba. Nuestra conocida. La veo por la calle sentada con alguien muuu guapo (la envidia es muy mala, ya saben). Demasiado para la edad que tiene (y dale con la envidia). Un pincel el chico. Ese pincel… no tiene cara de casado con hijos (¿envidia?). Con hijos conviviendo con él, claro. Hijos de week-end, no valen (¿envidia?). Eso no convalida. Y efestiviwonder. Días más tarde me entero que se separó. Hace tiempo. Yo de estas cosas siempre me entero muy tarde. De hecho hace ya tanto tiempo que ya está en el momento “encuentros en la tercera fase: cambio de cromos”. Cosas que pasan. Mucho. Ya nos devolverá el mar todos los trozos de estos naufragios.

Me da pena, sí. Pero lo que no me mola, es que semanas más tarde nos vea por la calle, un día de esos en los que te escapas de tus hijos en fase de despegue adolescente, en que huyes (literalmente) con tu mujer, y vas hablando con tu mujer (un lujo), mientras no te lo crees, sin niños a la vista, tienes una conversación de fondo, media hora, reseteas, vuelves a recordar aquello de pasear, y mira, que tienda más chula aquella, con la excusa de ir al súper o a devolver la chaquetilla que no le va al niño. Que bien se está aquí. Hagamos tres tiendas, cari. Y te encuentras a tu conocida en esa maravillosa calle, mira que es ancha la calle, y te dice ¿qué tal pareja?... ¡Qué sueltos se os ve!

Por la gloria de mi madre, que me mordí la lengua. Reconozco que la chica nos lo dijo, quizás, sin retintín, con envidia de la buena. Pero percibí un deja vu amargo. Ella no tenía todavía una pareja que mole. Ella tiene recambio, en prácticas. Lo siento. De verdad. Todavía no ha consolidado al maromo, y por lo que me intuyo, no lo va a consolidar. Ese deja vu amargo revela un subconsciente repleto de maromos suplentes. Espero que no. De todas formas, Loctite para ese corazón… no existe. Me duele. Lo siento. A lo mejor, sueña ella, la media naranja de su vida se desploma sobre su corazón.

Pero ya el tren del desengaño dejó el virus del do ut des, inoculado en las junturas del alma: el virus del que-me-das-para-que-yo-te-de, si-me-das-eso-es-porque-quieres-lo-otro: bueno, no déjalo, que esto es muy complicado. El cansancio del egoísmo, del sumar y restar siempre a mi favor, haciéndome el/la mártir. Se perdió la frescura del amor primero. De ahí sabor amargo del deja vu. Del desengaño. Del cinismo. Del yo ya sé cómo va esta movida. A mí no me la meten doblada más veces. Esta vez, daré si y solo si recibo. A verlas venir. Corazón con uñas de tigresa. Qué hay de lo mío. Y miras, por las noches de perfil a sus hijos, esa verdad hiriente, que te abofetea a ti a y tu ex- la mejilla, en plena cara. Quien tiene la culpa. No lo sé. Quizás él. Pero el recambio, sirve para herir, no para curar heridas. Sobre todo esos recambios muu guapos. Esos recambios que tienen pinta de portada del Hola de pueblo, para que se joda el ex. Me da mucha pena. De verdad. Pero que no me toquen las narices con la envidia. Hago flexiones de corazón todos los días. Y me entreno oiga. No sale gratis la cosa. Y me parece justo que no salga gratis.

Odio esas cosas. Primero, porque ven tu familia en la foto, y… oiiii… que monos. Que familia tan bonita tienes… Y me sale del alma: detrás de esa foto, hay alegrías y muchas lágrimas. Que yo no soy la Madre Teresa. Ni mi churri tampoco. Nos queremos, sí, y mucho. Pero el almíbar rosa para las pelis memas de Hollywood. Con casi 50 hay que cuidarse de los excesos, que acecha la diabetes. Ya las motos vendidas por los vendehúmos, se rompieron hace tiempo, y las grietas del cuerpo suben por la pared del alma, hacen una reflexión profunda cada mañana cuando pones el pie en el suelo, y se oye: ¡Ay! La experiencia, vamos.

Y además, si ya sé que lo que queda bien es “estar con una buena pareja”. Que buena pareja hacéis. Y si no, otra. Hay que buscar. Meterse en Internet, en Meetic, y que nos hagan el test de compatibilidad. Y aunque no funcione mucho, nos acostamos a ver si funciona. Que me quiten lo bailao, que ya va quedando menos. A ver, si es que ya nada funciona. Esto era cuestión de sexo, mucho sexo, y ahora es como el sexo de los ángeles. Nadie sabe cómo va a salir la cosa, nadie sabe un carajo. Hay que probar. El elixir de la felicidad “aparejada”.

Pues seré raro. Yo en esto soy Chestertoniano: precisamente ella es mi mujer, porque somos incompatibles. Alfa y Omega. Yin y Yang. Complementarios. Asertiva y dubitativo. Lectora de Best Sellers (puaj) y lector de ensayos filosóficos (raja de lo lindo sobre los plúmbeos ladrillos que leo). Firme y voluble. Tímido y parlanchina. Extrovertida e introvertido. Amante del sol, amante de la sombrilla. Trabajador del sector público, trabajadora en el privado. Poner a juntar las vidas, educar a los hijos. Imposible. Seguir casados. Una mentira. Si es que claro, no tienes lo que hay que tener, para mandar todo al carajo. Eres un hipócrita. Eso piensan algunos.

Pues no. Sigo, como Duracell. Lo único ex- es ella, mi exnovia. Con la que tengo algunos hijos. Cualquier día escribo una comedia de enredo… Porque el bicho matrimonio da para hablar. Pero si juntas matrimonio y efectos colaterales de cuñadas, sobrinos, suegras, etc: la realidad siempre supera a cualquier juego de Candy Crush.

Milagros de la incompatibilidad. De la complementariedad. Ella tiene lo que a te falta. No se cansará de hacértelo ver. Y él, por lo bajini, soltará cargas de profundidad. Antes o después. Si no, no funciona. En mi caso, casi veinte años, las cargas han hecho mella. Han pulido mi espíritu hasta los más recónditos sitios. Vaya que sí. Golpes a la línea de flotación de la arrogancia, del desconocimiento propio (con los años eso de golpear la línea de flotación no tiene mérito: cada vez es más ancha porque vas engordando…). Pero pasado el Rubicón de la sorpresa, del desconocimiento, aceptado que ella no es perfecta, y sí, ya sabíamos que yo tampoco, ya te lo tomas en plan relax (medio-relax, ojo, nunca del todo… que vienen curvas). Con risas. Risa va y risa viene. Y discusión de vez en cuando. Así crece el conocimiento mutuo. Y si faltaba algo, los hijos. Claro, es que es tan fácil educar. Y ellos, lo ponen tan fácil. Son muy majos. Como lo éramos nosotros con nuestros padres.

De eso se trata. De entre todas las que había, que no eran tantas… porque el listón estaba alto (demasiado alto para mí, je), apareció esa chica concreta. Dios la puso delante de tus narices. Y elegisteis, y caísteis, libremente. Irremediablemente. Pero lo guay viene ahora. Montañas rusas verás, Sancho. A veces no es fácil para ella. Ni para ti. Porque para ti es un tipo de persona que se llama mujer, que es como una persona que sientes más, que te sorprende más, que te descoloca mucho más, que pesa muchísimo en tu cuerpo, en tu horario, en tu vida real de aquí y ahora. Esto de quererse es intenso, complicado. Quererse es posible. Entenderse del todo, imposible. Es un misterio esto de las mujeres. Y lo de los hombres, cuando nos callamos y no hablamos, y somos pensativos, como tumbas, sin capacidad para desgranar lo que has hecho hoy, eso tan ordinario, que ella está loca por sopesar, por compartir, por vivir contigo. Insensibles, que se dice… ¿les suena? A nuestra manera. Osos en nuestra madriguera. Lo sufre oiga. Se lo curra, mucho. Porque la ecuación hombre/ mujer existe. Una ecuación de cojones (perdonen la expresión). Ecuación difícil, porque convivo con una persona. Y no hay quien la encasille. No sale todo como yo preveo. Ni a ella tampoco. Ella, yo somos previsibles, pero siempre acabamos sorprendiendo. Fíjate, al cabo de tantos años, me sale con esas… Nunca la podré meter en una urna, ni ella tampoco, y decir: te comprendo del todo, ya sé por dónde vas a salir, y te voy a colocar este gol. ¡Ja!

Nos dicen: el sexo los unirá. El sexo del bueno. Y cuanto más sexo más mejor. Y la falta de sexo los separará. Y los hijos los separarán. Y el trabajo los separará. Y la rutina los separará. Hágase la separación. El divorcio cuanto más exprés menos marrón dentro del marrón. Ya. Y seguimos como amigos…. ¡Ja!

Seguir queriendo querer. A pesar de las pifias. Y cada vez, cada año, se descubren detalles en el cuadro viviente de esa chica con la que construías los castillos en las nubes, los castillos de naipes del amor, cuando todo era plan, todo era mar y no había orilla donde apoyar los pies. Hasta que los pies los pusisteis en una orilla, que mira por donde, no era como tú y yo creíamos exactamente. Ni los hijos vendrían de esta manera, así, exactamente. Ni la casa, ni el trabajo, ni la vida. Cosas del despliegue del vivir, del respirar del misterioso corazón, del cariño. Ella ya sabe cómo estás nada más oírte. Nada más verte. Tú ya sabes cómo viene el toro de la tarde al llegar, con sólo doblar la esquina del pasillo. Eres un artista. Ella es una artista. Sabe tragarse sables. Y tú haces triples saltos mortales sin despeinarte. Y otra vez. Y tratas de hacer feliz a esa chica de ayer, que tienes a tu lado, pegada al oído. Que susurra cosas que nadie oirá jamás. Amor, bastante churro a veces, muchas veces. Y por eso saltan chispas, se corrige, se forja y se funde al otro. Se discute, y se le cantan las verdades del barquero. Necesario forjado y nunca suficiente. Sin ella, no me sabría ser yo mismo ahora. Ni ella volvería a andar, a hablar, a ver por esos ojos el mundo como lo ve ahora. Se quedaría clavada en el tiempo de los dos. Ese tiempo del que ya no se sale. De lo nuestro, de lo que no tuve y nunca tendré, porque sólo tú eres capaz de dármelo. Eso es lo que dejo a mis hijos. Como papá peleaba por mejorar, por pulirse para querer a su madre. A lo mejor, no acaban aprendiendo inglés bien. Pero sabrán que peleé para querer cada día más a esa mujer, que resulta que es su madre, de la que han heredado tantas cosas. Y recibido otras más importantes, porque heredar genes no es lo mismo que recibir. Recibir la forma del amor concreto de mi padre por mi madre, de mi madre por mi padre, es un regalo tan profundo y tan grande, que sólo se puede recibir a lo largo de una vida muy larga. Sólo al final, en el tiempo de descuento, vas pillando el lado oscuro (luminoso) de la trama. Por ser amante de mi mujer en prácticas, de la misma ex que decidió casarse conmigo, se más de mujeres que todos aquellos pobres que van buscando la compatibilidad con el computador de los buscadores de pareja de internet, de aquellos de gatillo fácil y recambio rápido que nunca encuentra la llave de su corazón.

Dios, que se empeña en jugar con nosotros. Al final, somos como niños, balbuceando, intentando aprender a saber cómo querer. No tenemos ni idea de cómo somos, de todos los defectos y pifias que hacemos. Tenemos la sensibilidad de un elefante. Y para eso “Dios creó a la mujer”. Carne de mi carne. La carne que le faltaba a tu carne para ser carne, cuerpo de verdad. Cuerpo de hombre, que te creías que lo sabías todo. Cuerpo de mujer que te creías que era el hombre eso. Pues toma dos tazas. Y en el cuerpo del hombre fuerte, está la debilidad. Y en el cuerpo tan bello y frágil de la mujer, está la fortaleza, increíble, más dura que el acero. Y cuando tú mujer, te crees que ese hombre débil, ese cuerpo quejica, no vale, surge ese tío que no te imaginabas, ese que llora, pero se bebe las lágrimas para adentro, que no se quiebra, porque está allí para proteger a su familia contra todo. Sólido como un muro de hormigón, frío y práctico como una espada. Y vuelta a empezar. Y tú hombre, en tu inteligencia abstracta, global, a largo plazo, en esa que no cabe nada más… hasta que llega la mujer. Concreta, práctica, humana. Tu coco, descubres, era un queso gruyere, lleno de tablas Excel, de cagadas, que no se sostienen en la vida real de aquellos que tienes a tú alrededor… ¿dónde te creías que estabas? ¿En la Casa Blanca arreglando el mundo, pedazo de troll? La unión hace la fuerza. Pero sólo funciona para aquellos que son lo bastante fuertes para ser humildes, para comprender que lo que les falta lo tienen al lado. Hay que pulirlo, sí. Pero con paciencia y cariño. Con mucha paciencia. Volver una y otra vez a limar una y otra vez con la lima de uñas los barrotes de la cárcel del egoísmo del yo. A veces, somos tan gilipollas, que no sabemos lo que tenemos en casa. No sabemos descubrirlo. Por orgullo. Por cabezonería.

Ella/Él tiene lo que te falta. Lo que no tienes. La media naranja es lo que no tienes tú. Y es humillante, y es divertido. Toda una vida para aprender a darse cuenta donde no llegas. No para uno de descubrir cosas. Si nos tragamos el orgullo, una y otra vez. Al final, hasta se le coge gusto a reírse de ese defecto que no se va a ir nunca. Y de los suyos. De esa forma que tiene de andar, de esos latiguillos que copian y pegan los hijos con retranca, de la manera de hacer guiños a esa hija, de hacer bromas, de ver ese coñazo de peli… otra vez. Para siempre. Si pero para llegar al para siempre, se pisa un camino de mejora permanente. Hasta que estemos pulidos, listos para el Amor definitivo.

Espero algún día poder decir: luché por amor hasta el final. Decir aquello de he peleado la buena batalla; he acabado la carrera; he guardado la fe (San Pablo, Carta a Timoteo, 4.7)

Vale la Pena.

Forum Libertas

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domingo, diciembre 14, 2014

LLUVIA


Al fin llueve en el Levante. El horizonte se vuelve vertical. Por una vez, la sal azul molida, la costra de costa seca, se sueña en tierra. Velo gris que nos visita desde más allá de ese mundo no mediterráneo, que por una vez, existe. Mundo nublado que barre todo hasta el techo, mientras la tierra yace serena sin diamantes ni espejos. Silencio de lluvia fina, muda. Cielo dormido, como un deseo inmortal que me miente, que vuelve. Paredes del mar que se cierran. Suelo espejado que quema con sus chispas revoltosas los zapatos de los caminantes.

Años sin lluvia, eternidad soleada inmóvil, rutina que me despeña. De repente, vuelve insistente, la lluvia. Trallazo. Vuelo sobre las alas de mi razón, y allí están ellos. Viejos amortizados. Gastando el tiempo con el nieto. Allí, me dejan jugar bajo aquellla luvia, bajo aquel cielo velado mientras el tren del tiempo se detiene detrás de un cielo que ya no habla del espacio vacío, infinito y aterrador del sol y otros astros que nos marcan la distancia. Niño lleno de asombro, que rompe el silencio de aquella mañana lluviosa, sosteniendo caracoles como trofeos, chapoteando en los charcos, mientras su abuelo le persigue entre risas.

Todo es verde, envuelto en el tozudo silencio de una lluvia que no miente. Poca gente en las calles. Allí están ellos dos, mis abuelos. La calle es un espejo, y el silencio retumba atronador de dentro a afuera en mi memoria. Una presencia tan intensa que me hace temblar sin motivo aparente. Allí estoy, allí están. Presencia que es presente más intenso que este instante, que me eleva por encima del pensar, del sentir, de todo. Cielo cerrado que me abre las entrañas más profundas, más altas, mas allá de toda urdidumbre celeste, de todo almacén de belleza horizontal, del rebote de luces de todo lo que me envuelve aquí, ahora, arriba y abajo, fuera de mi centro. Rumor inmortal, sed inacabada. Nostalgia alegre que me golpea de vez en cuando, fortísima, sin avisar, como un rayo que deslumbra y atraviesa la oscura y falsa certidumbre del presente.

Porque yo soy más aquello, soy mas siembra de corazón que clavo y hierro de la razón. Soy más que el verso, que la angustia, que mis límites. Soy aquello que arrasa y rompe las costuras de mi ser corpóreo. Soy lo que soy cuando vuelvo a aquel sitio donde rodeaban sonrientes mi soledad, donde me abrazaban. Soy más sueño de la esperanza de mis abuelos, que realidad presente. Soy cuando vuelvo al origen donde me construían, donde hilaban las costuras de mis afectos y sembraban las corazonadas, las intuiciones, es decir los caminos por los que este caminante siguió caminando, buscando y encontrando la belleza, a pesar de tanta oscuridad. Ellos se vaciaron de esperanza para que yo fuera, lanzándome al mas allá de un futuro que no poseerían nunca. Me quisieron fuera de su razón y dentro de su corazón. Locura que yo necesito, necesidad de volver para poder querer. Para poder ser.




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martes, diciembre 02, 2014

OKUPAS

Las personas que más admiro son muy viejas. Ancianos acosados por el Alzheimer, la osteoporósis y el desprecio de los que todavía no son dependientes como ellos, y que sin embargo, sonríen. Maestros de vida. Cuando les preguntas, hablan lo justo y condensan su sabiduría en unas cuantas frases, que van rodando por nuestros adentros durante años o décadas, cambiando muchas veces el sentido de nuestra existencia.

Una de esas personas es Esther. Tiene 90 años. Doctora en Derecho, bilingüe, políglota, autora de varios libros. Anda bastante delicada de salud, con altibajos, algunos graves. A veces le falla la memoria, y no le vienen las palabras, a ella, que ha sido y es una maestra del verbo. Lo intenta un par de veces, y cuando no le salen, te dice, mientras le brillan los ojillos: bueno, tú ya me entiendes. Lo importante no es lo que fuiste. Lo importante es ser útil a los de alrededor aquí y ahora. Ella sabe perfectamente que no le queda tiempo, pero le importa el aquí y ahora.  Sabe que es la actitud la que te hace ser útil a los demás, aunque físicamente no puedas ya casi nada. Sus amigos aprendemos muchísimo de su condición frágil y sonriente. Ella me da más juventud que nadie. Me pone las pilas. Un abrazo grande desde aquí.

Otra de esas personas es José. Médico jubilado hace tiempo, acosado por los achaques, viendo cómo se le mueren los amigos. Me lo encuentro un día en el supermercado. Le pregunto, qué remedio, por su salud. Me mira con esa mezcla de  cara seria y socarrona, riéndose con elegancia de sí mismo, y me dice: mira Claudio, esto es como llevar un okupa dentro. Tienes que negociar con él. No trates de echarlo, porque te puede, y entonces es el desastre. Pero, negociando, unas veces te la pega el okupa, y otras se la cuelas tú a él. Conceder sin ceder. Paciencia. Habilidad en el quiebro, negociación diaria en el zoco del yo con el okupa. 


El okupa. Lección inolvidable. Saber convivir con el okupa. Con los okupas. Esos  marrones que llegan a nuestra vida y no nos dejan hacer tantas cosas que nos hacen ilusión. La enfermedad que se instala sin pedir permiso. El hijo que no salió como esperábamos. La rutina del trabajo de siempre. Nuestros defectos que no hay manera de arrancar. La vida es eso que pasa mientras hacemos planes, dijo John Lennon. Pero Lennon se olvidó del okupa. Por eso, personas como Esther y José son maestros de vida. Enseñan a los demás cómo surfear con arte el borde del acantilado de la felicidad mientras esquivas tantas cosas que se meten en tu vida sin pedir permiso (son okupas). Y es bueno que sea así, para no ser tiranos, caprichosos, niñatos que quieren un mundo irreal a su medida. Aquí y ahora la alegría nunca es perfecta.  Aunque a veces hay excepciones. Esther y José llevan tanto tiempo negociando con los okupas, que incluso ya reman todos en la misma dirección. De ahí su alegría inexplicable. 

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martes, noviembre 25, 2014

FALTA CORAZÓN



La desafección por la política en España es de las mayores en Europa. La gente está asqueada. La aparición de Podemos, es una reacción de castigo a los grandes partidos nacionales. Los únicos que están aguantando ese voto castigo son los partidos nacionalistas. A los partidos nacionalistas la gente les vota con el corazón. Son partidos con monumentos erigidos a sus héroes, con museosllenos de símbolos. Tienen estatuas y tumbas donde yacen los huesos de gente concreta. Hace poco, el líder de ERC, Oriol Junqueras, lloraba a moco tendido en una entrevista de radio catalana, y todos se reían de él. Pero esa es la clave que explica su resistencia a los escándalos y el paso del tiempo: son relatos épicos que atraen los afectos de sus votantes.

Sin embargo, los partidos nacionales son partidos centrados en la economía (que es importante, pero no lo es todo), pero son incapaces de crear un relato coherente y afectivo de la historia de España, porque seguimos sangrando por la herida de la Guerra Civil y la Dictadura, que hace ya casi 40 años que terminó. Y España no es eso. España fue el primer Estado moderno de Europa, el primerpaís del mundo con unas Cortes Legislativas (León, 1181), el gran urbanizador y civilizador de América. Los partidos nacionales han sustituido sus valores y raíces ideológicas sociales por el márketing y la demoscopia. Y han dejado un enorme vacío que han ocupado con suma facilidad otros relatos épicos de nacionalismos periféricos mucho menos sólidos que la historia de nuestro país.

El error del PSOE es centrar su discurso en una solidaridad aséptica, sin rostro ni historia, sin héroes, sin bandera. En un patriotismo constitucional gaseoso. El otro partido nacional, el PP, tiene gran parte de su voto cautivo por motivos sentimentales, voto al que nunca ha prestado atención. Creen que van a ganar las elecciones si se centran en la economía. El PP ha renegado históricamente de cualquier relato que atrape a sus votantes emocionalmente. Nunca da la batalla cultural, huye del debate interno y externo como de la peste (la pantalla de plasma de Rajoy). Pero la gota que ha colmado el vaso de sus votantes, la prueba definitiva del desprecio a sus raices y los valores de sus votantes naturales, ha sido la no-reforma de la ley del aborto, que era un compromiso ineludible con esa parte del electorado que siempre votaba PP, aunque se tuviera que tapar la nariz por tantos escándalos. Por eso la Manifestación a favor de la Vida del 22-N, supone una ruptura definitiva que se hará sentir en las próximas elecciones.

Un partido político en el fondo es un movimiento social, al que se le tiene afecto si sabe cuales son sus raices (historia) y si si sabe mantener el rumbo hacia el futuro (valores). El PSOE sigue atrapado en la mercadotecnia de los valores difusos. Y el PP sigue sin darse cuenta de que ha despreciado durante muchos años la cultura y los valores de los grupos sociales que lo constituyeron. Como decía Chesterton, cuando un hombre pierde el corazón, pierde totalmente la cabeza.

martes, noviembre 11, 2014

DIE MAUER (EL MURO)





Se llamaba die Mauer, el Muro. Cayó de repente. Fue un shock. Creí que aquello iba a durar por lo menos dos generaciones más, cuando fuimos a visitar a unos familiares en Alemania Oriental en el año 83. Nací en Alemania Occidental a finales de los 60, y siempre tuve interiorizado el Muro. Mi madre, es de la parte oriental, y había marchado a estudiar a Alemania Occidental a principios de los 50, porque su país se estaba transformando en una enorme máquina estatal de espionaje, difamación y mentira, descrita magistralmente por el cineasta Von Donnersmarck en la película La Vida de los Otros. Al poco tiempo, mi abuelo recibió un chivatazo de un amigo que le avisó que la STASI (y 2), la policía política, lo iba a detener al día siguiente. Huyó con un par de maletas esa misma noche. Toda su identidad, amigos, familiares quedaron atrás. Así huyeron más de un millón de alemanes. Todavía hoy se refleja en los mapas demográficos la terrible diferencia de densidad demográfica que existe entre aquella tierra de éxodo y la parte occidental del país. Para parar la sangría, el Estado construyó lo que llamó un «muro antifascista». El muro estaba formado por dos alambradas o muros de tres metros a cada lado. En medio había una zona despejada llena de minas con torres de 15 metros. Murieron muchos alemanes, sobre todo jóvenes, al intentar salir de aquella cárcel.





Mi abuelo llegó a Alemania Occidental con lo puesto. Con casi 60 años tuvo que pedir favores y pasar dificultades a una edad en la que ya no está uno para esas cosas. La humillación, el destierro, la pérdida de su memoria genealógica, siempre sobrevoló su vida desde entonces. La guerra dejó su huella, pero la paz, pasó como un toro que se lleva los jirones de lo más profundo de tu identidad: tu casa, tu historia, tus nexos familiares. Y eso le pasó a muchas familias, a pueblos enteros, que quedaron atrapados detrás del alambre de espino y las ametralladoras. Y no sólo Alemania. Toda Europa quedó partida por la mitad. Europa del Este desapareció tras la alambrada en el agujero negro de la historia. Todos, absolutamente todos los que vivimos aquella noche del 9 de noviembre de 1989, lo recordamos como un milagro. En aquel entonces existían más de 70 think tanks dirigidos por sesudos expertos en la Unión Soviética y Europa del Este, que año tras año hacían sus informes. Ninguno lo predijo. Ni uno solo. Fue un milagro. Algo que se produce una vez cada 500 años. Tras el shock inicial, los estadistas de verdad, inmediatamente plantearon la expansión al Este de la UE. No pensaron en clave económica sino cultural y política. Europa tiene dos pulmones, y necesita de ambos para ser ella misma. Pero la cicatriz sigue existiendo. Europa del Este necesita todavía mucha ayuda de la parte occidental, sobre todo recuperar sus instituciones civiles, perder el miedo a la libertad. Cincuenta años de dictadura comunista no se olvidan en dos tardes. Ni mucho menos.


domingo, noviembre 02, 2014

CUESTION DE OVARIOS



Facebook y Apple han anunciado que pagarán el coste del tratamiento para congelar óvulos de aquellas empleadas que lo pidan. El tratamiento es caro:cuesta una media de 2000 € por año. Gigantes tecnológicos como  Apple y Facebook necesitan atraer a los mejores cerebros. Y como la naturaleza no es  estúpida,  resulta  que  los  seres humanos más  inteligentes  están distribuidos  al  50% entre  los  dos sexos.  Ahí  está  el  problema:  ambas empresas están perdiendo a la mayoría de las jóvenes brillantes en cuanto se deciden ser madres. Sobre el papel, Facebook y Apple dan buenos permisos de  maternidad, horarios  flexibles,  etc. Pero  este  tipo  de  políticas  les quita la careta y muestra su perversidad, porque al dejar  “la libre  opción”  a  las empleadas  para  que  congelen  sus óvulos,presionan a las que quieren ser  madres para  que retrasen la  maternidad hasta los 40 años. Y de paso, el mensaje subliminal ,es que la que es madreantes, mejor que se vaya. 

No me extraña que en Wall  Street,  la  idea de congelar  los  óvulos  gustómucho. En la jungla de cristal  de Manhattan, paraíso de los machos alfa,están extasiados con la medida. Incluso dedicaron una reveladora portada dela  revista Bloomberg  Businessweek:  Freeze Your  Eggs,  Free Your Career (congela  tus  ovarios,  libera  tu  carrera profesional). La  calculadora  de cualquier lobo de Wall Street echaba humo: un cerebro de mujer trabajando 12 horas produce mucho más que los 20.000 € que cuesta mantener los óvulos  congelados  desde  los  30  hasta  los  40  años.  Es una  medida  que demuestra la hipocresía de estas empresas, su avaricia y su desprecio a la identidad femenina, a la mujer. La gente, y sobre todo las mujeres, saben quelas empresas que exigen dedicación exclusiva y sólo se preocupan por sucuenta de resultados, te suelen poner de patitas en la calle cuando ya te hanestrujado.  Y te dejan de pagar el congelador de óvulos. Y resulta que enpocos años como no tenías vida privada, no tienes ni pareja, ni hijos, ni perroExcálibur  que  valga.  Porque  nunca  has  sabido  vivir.  El  capitalismo  que amaba a las mujeres. Claro. Bonito cuento chino. 

Diario Informacion, 1/11/2014

viernes, septiembre 26, 2014

Duermes

Aqui estoy otra vez
pensando en esa chica
que duerme
mientras mi alma parpadea
en la madrugada

Aquí estoy soñando contigo
despierto mientras
el mundo frio
me hace sangrar el alma
y me pregunto si mi amor por ti
romperá el hielo
del Mal



Aquí estoy mientras
¿como los llamo?
mientras ellos duermen
a mi derecha
y tu descansas en mi
corazón

Mi corazón, agrietado
mi cuerpo ya medio
en el camino
no deja de querer volver
a ti

Siempre te he querido
y esta noche me acurruqué
antes de que durmieras
y te pregunté de nuevo
si era cierto
que me querías

Tengo que acabar
seguir escribiendo
una clase para adolescentes
definiendo
lo que es amar el latido
de los que duermen a mi derecha
y descansar en ti

miércoles, junio 18, 2014

HIJOS




Somos hijos de nuestros padres, hasta que somos hijos de nuestros hijos. Aprender a vivir es aprender a recibir. Para transmitir la vida, hay que saber recibirla. Nunca pregunté a mis padres porqué me tuvieron, porqué quisieron recibirme. No sabrían decirme porqué. Soy superior a su razón. Soy más allá de la razón, corazón. Siempre sostenido por el corazón, al final, es eso. Soy la intuición de mi madre, la esperanza de mi padre. No sabían quién sería su hijo. Echar un boleto a un futuro más grande, donde el cariño roba espacio al tiempo, a las obligaciones, al dinero. Eso fui yo y lo sigo siendo para ellos. Intuir, esperar, amar. A tientas buscaban darle compañía al Mundo. Su mundo les gustaba, pero no les llenaba. Era y es una caja de zapatos grande, llena de técnica, economía, de datos triturados por un procesador que van del cero al uno y viceversa. Les faltaba algo. Y cuando llegué yo, se les quedó pequeña aquella esperanza. Soñaron más, con más valentía aún. Y siguieron haciendo añicos su razón, metiendo sus planes, su libertad, su dinero en una botella lanzada al mar inescrutable del futuro improbable de sus otros hijos que no tardaron en llegar.

Mis padres sabían que sería más de lo que ellos sabían. Sabían que después de nacer yo, su corazón sería más grande que su corazón. Y eso para ellos valía la pena. No hay tiempo para transmitir toda la experiencia de toda una vida durante un número corto de años, hasta que te vas de casa. Pero sí hay tiempo para sentirse querido y corregido, aceptado. Para echarte de menos, cuando lo tienes todo, pero todo resta, porque no estás tú. Cuando yo llegué, estaba más allá de su mundo. Era más grande que los telediarios, más grande que el Sputnik. Mi corazón latía al lado del de mi padre, acompasado al de mi madre, mientras JFK sonreía por el televisor. Mi futuro era su esperanza incierta. Mi libertad era su servidumbre hacia mí. Me encontraba muy cerca de ellos, pero ellos sabían que algún día estaría más lejos que aquel JFK que asomaba por la pantalla del televisor. Lejos, pero más dentro de ellos que nada de lo que haya existido jamás. Se tienen hijos, porque se tiene esperanza. “El hombre no puede vivir sin esperanza, porque su vida condenada a la insignificancia, se convierte en insoportable” (Juan Pablo II). Les doy gracias desde aquí. Lucho para seguir aprendiendo de ellos, para no defraudar su esperanza.  

martes, junio 17, 2014

Ya sé







Ya sé:
no soy aquel que tu creías
no cubro las expectativas

Saben en el Cielo
que el tortuoso camino
que te atrapa en mi destino
no está sometido a la suerte
va más allá de este camino
por encima de la muerte

En el suelo estoy, caído
mil veces rehecho,
me levanto sin miedo
con tu palabra en el pecho
mi corazón late fuerte
va más allá de este camino
por encima de la muerte

yo te quiero
sin medida
con amor sincero

lunes, junio 02, 2014

ZOMBIES

 

 
 
La abdicación del Rey es un hecho extraordinario, pero esperado. Su salud así lo reclamaba. Pero no sólo era una cuestión de salud. La Corona no ha estado a la altura de la crisis. La gente percibía que el Rey se lo pasaba en grande con los que mandan, mientras que ellos lo estaban sin seguro de paro, desahuciados de sus casas. Se percibe con fuerza que el vértice de nuestro entramado institucional está totalmente corrompido, donde los cargos se cambian como cromos, donde se cobra en BUn sistema que dirigido por una claseextractiva que no nos representa, porque vive en otro mundo.

Todo ha estallado en las elecciones europeas.Arriba, nadie se había enterado, porque las asociaciones trabajadores, empresarios, intelectuales, funcionarios, familias, profesionales,etc, que en cualquier democracia sana son la correa de transmisión de los problemas y propuestas de la sociedad, están secuestradas por el poder político que las controla con las subvención, y las excluye de los debates. Hasta que una mañanase levan se levantan de la resaca electoral, y ven que esto va en serio, ven a un tipo con coleta enseñando los colmillos, dispuesto areventar el sistema. Y asustados, proyectan los votos de las europeas y observan que Pablo Iglesias, va a subir mucho, mucho en las elecciones del año siguiente. Y se ponen las pilas temblando, porque ven que esto se va al garete. Y eso es lo malo y lo bueno de la situación.

A partir de ahora, vamos a ver política de verdad. Debates de ideas mezclado con demagogia a cara de perro. Jóvenes que nadie conoce, excluidos de nuestro sistema laboral, hartos de mentiras, sobradamente preparados intelectualmente pero con poca experienciaque invaden la escena pública mientras que los que estaban sentados miran asustados sin entender lo que pasa. Viene lo peor y lo mejor. Vuelve el discurso, las propuestasarriesgadas. Nos la jugamos. Y todos estosArriolas, expertos chupatintas que cobran un pastizal del régimen ultra-relativista en el que vivimos, se irán por el desagüe. En unos meses. PP y PSOE son ahora mismo unos zombiesandantes. El PP más que el PSOE. Porque como dijo Flaubert, la burguesía se caracteriza por el pensamiento bajo: el dinero, los placeres. El encefalograma plano. Y eso se acabó. Comienza otra época. Para bien o para mal. Depende de nosotros. No de ellos. De nosotros. Participen, muévanse políticamente. Si no lo hacen, luego no se quejen.

martes, junio 11, 2013

GRACIAS, RAFA


Pincho el periódico. Todo es derrota. Y lo que más duele. Tengo la sensación de que el siglo XX y el que nos ocupa no cree en el arte, en la belleza. Veo una entrevista a Álvaro Pombo, escritor de larga carrera. Y atrapa esa sensación con la maestría del músico que lleva toda una vida afinando las cuerdas de las palabras, diciendo que “la idea del amor, como la de Dios, es imposible”. ¡Ay!

Sigo leyendo, y cuentan que un artista callejero pintó en una pared de Londres a un niño esclavo cosiendo dos banderas inglesas, reflejo de este asqueroso capitalismo global que no paga impuestos y esclaviza a niños en Bangladesh. Increíblemente arrancaron el trozo de muro de la pintada, y se la llevaron a Miami donde ha salido a subasta a un precio de 500.000 dólares. No hay mejor metáfora para nuestra época: un artista callejero grita en un muro. Unos chorizos de guante blanco arrancan legalmente (no tiene dueño) la pintada y la subastan en la cuna del capitalismo. Pero gracias a eso, la denuncia escapa del muro y llega a las pantallas del mundo. El arte derrotado y prostituido por el dinero, a pesar de todo, sigue gritando.

Sigo leyendo y veo un artículo que habla de una exposición del escultor Alberto Giacometti. Sus esculturas extremadamente alargadas y tristes, encarnan el agotamiento del hombre contemporáneo dueño de una razón técnica poderosa, que le hace alargarse, elevarse más allá del cuerpo, pero que ha perdido el sentido, a la que se le ha escacharrado la brújula. El hombre contemporáneo mira para arriba con el cálculo y la técnica, se estira, pero se sabe derrotado y triste, porque no hay un último amor, no hay Dios, no logra despegarse del suelo. No hay equilibrio de la razón, no hay co-razón. Y por eso ahoga y censura una y otra vez la pregunta de Leibniz ¿por qué existe el ser y no la nada? De ahí que el arte contemporáneo no refleje casi nunca equilibrio ni proporción. Desde la música estridente a la deformación de los rostros de Francis Bacon, desde los gordos de Botero a los nidos de autopistas de seis carriles. La nuestra es una razón sin corazón. Y el corazón es el que intuye la belleza. Como decía el gran poeta indio Tagore, una razón toda lógica, técnica, es como un cuchillo sin mango: hiere a quien lo empuña.

Ya cansado, doy una última oportunidad a mi sed de algo bello y grande en este día pequeño. Y aterrizo en la sección de deportes. Y allí está el gran Rafa Nadal ante Djokovic, ante Ferrer. Y el periodista desahoga toda su rabia y comienza a describir la gesta épica de Rafa Nadal en Roland Garros. Una gesta que muestra la sed inmortal de belleza y de justicia: dos hombres enfrentados en igualdad de condiciones y reglas, sin trucos, sin dopajes. Más allá de la gloria y del dinero, luchan por la perfección, por la victoria justa que siempre es la única victoria grande. La lucha de personas de carne y hueso que llegan casi al límite de la perfección. Hombres imperecederos. El deporte, bien lo sabían los griegos, es la cuna del arte. Héroe de carne y hueso, que superó a su rodilla. Héroe que se desfondó cuando sus padres se separaron, que renació cuando sus padres se reconciliaron. Ser humano. Lleno de técnica, de trabajo duro, de cálculo y de fuerza. Lleno de pasión y de cariño; de un elevadísimo sentido de la justicia y la belleza. Gracias Rafa. Rafa es sencillamente así. Quiere superarse. Por amor a la belleza. Porque tiene corazón. Y por eso, tiene razón.

jueves, junio 06, 2013

Yo siempre te quise, siempre te querré, siempre volveré a ti


Yo siempre te quise
y nunca te olvidé
aunque
a veces parezca
que no estoy
sigo respirando por tus labios
porque
cuando no me hablas
no corre el agua de la vida
por mis venas

Siempre estuve aquí
para ser contigo

El camino nos ha dejado
rotos
el sol nos ha dejado
quemados

Por eso, es ¡ahora!
cuando necesitamos volver
a ese territorio sólo nuestro
a ese tú en mi
y yo en ti
donde sólo se oiga
el rumor de las olas suaves
de mi corazón
que se gasta alegremente
en la playa infinita de tu cuerpo

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martes, abril 02, 2013

Mi Corazón





Mi corazón es tan pequeño
y el mar tan grande
pequeño es el tiempo
e infinita es la vida

Mientras sonríes, pienso
que difícil fue conocerte
¿cuantos trillones de veces tropezaron
mis átomos en las estrellas
antes de llegar a ser nosotros?

Eres lo más grande
y te has hecho el más pequeño
pero mi alma es,
lo que yo te ame

Dejar de aprender cosas
no hay tiempo
además, ya lo vi todo
conocer sólo lo imprescindible
para ser feliz:
Tú,
ella
los hijos,
mis padres,
los amigos

Que pequeño es el mar
lleno de vacío
como el cosmos infinito
no me hace falta
sólo tu Nombre
aplaca
la sed del mar
da paz
a la maldad
refugio
a la inocencia
comprensión
al corazón del amigo


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