miércoles, abril 29, 2015

NEUTRINOS







La materia que tenemos delante de nuestros ojos, resulta que no es tan "material" como nos creíamos. Está formada por moléculas, y esas moléculas por átomos, y esos átomos por partículas subatómicas. Una de esas partículas es el neutrino. Se creía que no tenía masa, pero resulta que tiene una masa pequeñísima. Pues bien, esa pequeña partícula ha provocado un gran revuelo. El CERN, que es un organismo europeo para la investigación nuclear, realizó un experimento donde se comprobó que los neutrinos cubrían una cierta distancia más rápido que la luz. Después se demostró que hubo una pifia en las mediciones, y que la velocidad de la luz sigue siendo un obstáculo infranqueable, y eso provocó la dimisión del científico italiano que estaba al cargo del experimento. En fin, qué le vamos a hacer: ¡errare humanum est! Pero no queda ahí la cosa de los neutrinos. Hace unos días unos científicos americanos en Carolina del Norte han conseguido enviar un mensaje con un haz de neutrinos que han atravesado un pedazo enorme de roca sin inmutarse.



Podríamos decir que los neutrinos son tan paradójicos como los seres humanos. Por un lado, se creía que eran sólo energía que iba más rápido que la luz, pero resulta que tienen masa y nunca se han saltado las normas de velocidad dictadas por sus hermanos mayores, los fotones de luz. Pero por otro lado, a pesar de tener una velocidad y una masa estable, atraviesan toda la materia como si nada. Y eso es lo que nos pasa a los seres humanos. Estamos hechos de materia, la ley de la gravedad nos afecta como a cualquier piedra que pisamos, y sin embargo, de pronto nos dilatamos con una idea, y atravesamos el universo. Incluso podríamos decir que con las ideas, con nuestros afectos, nuestras intuiciones, nos hacemos más grandes que el universo mismo, hasta que se nos queda dentro. Y en esa mente-cuerpo nuestra quedan guardadas desde las estrellas más hondas a los ojos más profundos de nuestros semejantes. Pensamos, intuimos, sentimos, y todo se nos queda pequeño. Y nos hacemos dioses que mandan en todo. Somos barro amasado con diamantes, agua contaminada y fuego que decora el mundo con la joya de la palabra, esos símbolos que hacen crujir el universo. ¡Qué cosa tan rara es el hombre!


viernes, abril 24, 2015

CAPIROTES





Me pregunta un amigo americano criado en San Francisco (Estados Unidos), qué es eso de los capirotes y las procesiones en España. Un chaval de veintitantos. A ver. Aclarando, que es gerundio. Las procesiones no son una performance del Ku-Klux-Klan. La cruz boca abajo no se incendia como en las peli de Arde Missisipi, una buena película de Willem Dafoe y Gene Hackman. Es la cruz de San Pedro, que fue crucificado boca abajo. Y esa cruz, no arde, no.


Sigo explicando: los más fanáticos procesionistas, son pescadores. Claro. Los apóstoles, eran pescadores en su aplastante mayoría. En todos los pueblos de la costa de este país ruidoso llamado España, hay un barrio de pescadores, pegado a una ermita desde la que divisan las viudas los barcos de aquellos que ya no volverán más a casa. Y desde allí, desde hace centenas de años, baja el Cristo, todos los años. Y desde allí, escaleras abajo, cierra el paso a todo lo demás, una Virgen llena de lágrimas, envuelta en un larguísimo manto lleno de estrellas y oro. Y todos los pescadores, los gitanos, la gente más humilde, carga con orgullo el Jesús y la Virgen, mientras se dejan los hombros en las empinadas escaleras.


Llegan bandas de música de los pueblos, pero siempre hay un día, donde la procesión corta en silencio la madrugada. Incluso, se apagan las luces, allí por donde pasa el Jesús. Y cuando dobla la esquina la Virgen, se llena de temblor melocotón la calle con la luz de las velas. La madre que perdió a su Hijo. Viuda y madre. A partir de entonces, Madre adoptiva de doce pescadores. Como ellos. Llevada a plomo por hombres tatuados, que reventados, la vuelven a bailar, cuando, desde un balcón viejo una garganta se rompe de dolor y vuela por la calle oscura y temblorosa una saeta.



La búsqueda de Dios, el rumor inmortal, siempre produce arte a raudales. Arte que brota de las tradiciones populares. La tradición, decía Chesterton, es la moda de los pobres. No es snob, ni pija, ni frívola. Tiene raíz. En la vida. Lutero, lo sé bien, con la reforma protestante eliminó cuadros, esculturas de las iglesias. El pueblo alemán, encauzó su tradición religiosa, le hizo la pirula a Lutero, con la música. La mejor música religiosa del mundo: la de Bach. En el Sur, nos quedamos con lo demás: escultura, pintura. Pero era demasiado poco. Había que vivirla. Subirla a los lomos tatuados de gente ruda, sencilla. Sacarla del pecho. Por lo menos una semanita. Sacar las imágenes de la las iglesias, arrastrarlas con tambores y saetas por las sucias calles de la vida. Apagar las farolas para que la luz temblorosa del paso de la Virgen iluminara nuestro valle de lágrimas al doblar la esquina. Amor de Madre, fuerte, fiel. Hasta el fin. Al final, siempre llega el dolor. Pero, ¡ay de aquel a quien no le espere el amor junto al dolor! Sabiduría de costalero.


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miércoles, abril 22, 2015

25



Allí fuimos, a celebrar las bodas de plata de unos amigos. A ver si nos explicaban el secreto. Porque resulta que llevan juntos media vida y encima son felices. Inmersos como estamos en una cultura donde lo único sólido es la técnica, donde sólo se exige ética y lealtad a los políticos, donde lo privado y lo íntimo es subjetivo y volátil porque ninguna ética tiene raíz en la vida personal, celebrar 25 años de matrimonio es pura subversión contracultural. Y no es nada fácil.

Porque en cuanto llegas a la juventud, te complicas la vida con alguien y se acabó la libertad. Devora tu tiempo y habitas su cuerpo, tan deseado y tan distinto. Carne que le faltaba a tu carne para ser carne. Descubres tu cuerpo de hombre, tan fuerte, y tan débil. Descubres su cuerpo de mujer, tan frágil y sin embargo más fuerte que el tuyo. Durante 25 años. Filtras el ruido, dejas que el relato del otro se instale. Aprendes que el mundo también existe desde allí fuera, desde sus ojos, su familia, su trabajo, su música, sus películas, sus amigos, su salud. Te sorprendes de que a veces, ese mundo sea más real que el tuyo.

Sientes como tu alegría le alegra a ella. Y comprendes, cuando llega, su dolor sin sentirlo, hasta que te invade su mirada rota y te acaba doliendo más que a ella misma. Bebes de su rostro. Su rostro es lo que más buscas. Allí te encuentras, allí te pierdes. Allí descansas, allí sufres. Terremoto y oasis. Cualquier gesto, inflexión de la voz, brillo de los ojos, habla de cómo habita su alma el mundo, de cómo te vive aquel quien te habita.


Aprendes a ser tú mismo, fijáis límites para poder respirar. Discutes por chorradas. Y llegan las crisis graves, que tienen su raíz profunda, que duele tanto descubrir. Y ella descubre tu feroz egoísmo, y tú descubres su orgullo. Ella tan frágil, y tú tan débil. Humanos. Descubres que el otro no es tú. Ella llega donde tú no llegas. Y tú alcanzas desde fuera eso que ella no ve. Nunca os daréis alcance, siempre habrá un yo y un tú. Y por eso os hacéis falta, para comprender quiénes sois, para llegar más al fondo de cada uno a través del otro. Hasta que sus labios sean los pulmones de tu alma. Hasta que tus ojos sean la única llave que abre las puertas de su corazón. Sois cada uno el más fuerte y el más débil con el otro. Y así otros 25 años. La vida entera.

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martes, abril 07, 2015

EL PADRE DE MI PADRE


Sigmund Freud dijo aquello de que el niño se hace hombre matando al padre. Mi identidad de hombre, por tanto, es el resultado de una sucesión de asesinatos psíquicos en cadena. Romper los barrotes de la cárcel, dejar atrás la autoridad paterna, para ser yo. Freud, el psiquiatra que buceaba sin traje de neopreno en las heladas aguas de las patologías de la familia burguesa de la Europa de principios del siglo XX, diseñó toda una farmacopea para curar los males causados por ese modelo familiar represivo e hipócrita que con tanta precisión describe Stefan Zweig en El Mundo de Ayer. Thomas Mann lo relata con similar maestría en Los Buddenbrook. Y también Franz Kafka vuelca su ira contra su padre en sus escritos. Pero, si me lo permiten los sabios expertos en raspar la superficie de los agujeros negros e infinitos de la conciencia humana, yo no he experimentado esa angustia y represión. Ahora que ya he dejado el sol a mis espaldas y pienso en mi padre, en el padre de mi padre o en el padre de mi madre, es decir, en la figura paterna dentro de mi familia, percibo luces y sombras, pero no hipocresía y represión. Lo que pasa es que descubrir quién eres y derrapar lo menos posible en las curvas que aparecen en tu juventud, no es fácil. Y menos aún para tu padre, que es quien recoge los platos rotos. Los sabios opinan. Pero quien se come los marrones de los hijos es muchas veces el padre. 

Ahora, desde la distancia, cuando ya está atardeciendo en la vida de nuestros padres, cuando muchos de ellos ya no están, es cuando recordamos nítidamente aquellas veces en las que nuestro padre citaba al suyo, admirando la sabiduría que su padre le dejó. Ahora, cuando yo mismo soy padre, y trato de remar dando paletadas a izquierda y derecha, a tientas, intuyendo el rumbo que puede que sea el más favorable para mis hijos, comprendo muchas cosas. Y veo a mi padre con más realismo. Se equivocó conmigo en algunas cosas, pero que aguantó muchos más golpes de los que yo nunca podré imaginar. Alguien, que estaba ahí, cuando las cosas se ponían chungas. Hijo mío, si algo malo viene, que sea para mí. 

Los padres que he visto y que veo a mi alrededor no eran ni son perfectos. Pero, la mayoría eran y son buenas personas. Y eso no es fácil. No es fácil mediar entre tantos conflictos, convencer a los hijos de lo que está bien y mal, descubrir que es lo mejor en cada caso, buscar el término medio entre libertad y responsabilidad. Y pasar a un segundo plano en sus vidas sin acritud, cuando ya son adultos, y has dejado de ser el absoluto protagonista de sus vidas. No sé qué es más difícil, si ser padre o abuelo. En ambos casos, hay que moderarse muchas veces, no dar importancia a desprecios, disculpar. Aguantar. Beberte la amargura con una sonrisa. Para que los hijos sean felices. Resumiendo: qué grande es mi padre. Cada vez recuerdo más sus sentencias, su sentido común. Sé que está ahí. Siempre estará ahí. Como una roca. No tuve que matarlo. Él quiso que yo viviera más que él. Mejor que él. Por encima de él. Es sencillo de entender: es mi padre.  


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miércoles, marzo 18, 2015

EX-


Una conocida se ha separado. No es una gran noticia. Ni siquiera es ya noticia. Como dice un amigo mío, ¿conoces a alguien que no se haya separado? Pues muy bien, que se va a hacer y tal. Rezar, para que no acaben en los juzgados. Rezar para que haya un milagro que los haga perdonarse. Pero un milagro hace falta. Porque una vez que se toman las de Villadiego, una vez que se cruza la puerta de casa, viene el rencor más duro que el diamante. Pero milagros, a veces, haberlos haylos. Como las meigas. Alguno he visto.

Bueno, a lo que iba. Nuestra conocida. La veo por la calle sentada con alguien muuu guapo (la envidia es muy mala, ya saben). Demasiado para la edad que tiene (y dale con la envidia). Un pincel el chico. Ese pincel… no tiene cara de casado con hijos (¿envidia?). Con hijos conviviendo con él, claro. Hijos de week-end, no valen (¿envidia?). Eso no convalida. Y efestiviwonder. Días más tarde me entero que se separó. Hace tiempo. Yo de estas cosas siempre me entero muy tarde. De hecho hace ya tanto tiempo que ya está en el momento “encuentros en la tercera fase: cambio de cromos”. Cosas que pasan. Mucho. Ya nos devolverá el mar todos los trozos de estos naufragios.

Me da pena, sí. Pero lo que no me mola, es que semanas más tarde nos vea por la calle, un día de esos en los que te escapas de tus hijos en fase de despegue adolescente, en que huyes (literalmente) con tu mujer, y vas hablando con tu mujer (un lujo), mientras no te lo crees, sin niños a la vista, tienes una conversación de fondo, media hora, reseteas, vuelves a recordar aquello de pasear, y mira, que tienda más chula aquella, con la excusa de ir al súper o a devolver la chaquetilla que no le va al niño. Que bien se está aquí. Hagamos tres tiendas, cari. Y te encuentras a tu conocida en esa maravillosa calle, mira que es ancha la calle, y te dice ¿qué tal pareja?... ¡Qué sueltos se os ve!

Por la gloria de mi madre, que me mordí la lengua. Reconozco que la chica nos lo dijo, quizás, sin retintín, con envidia de la buena. Pero percibí un deja vu amargo. Ella no tenía todavía una pareja que mole. Ella tiene recambio, en prácticas. Lo siento. De verdad. Todavía no ha consolidado al maromo, y por lo que me intuyo, no lo va a consolidar. Ese deja vu amargo revela un subconsciente repleto de maromos suplentes. Espero que no. De todas formas, Loctite para ese corazón… no existe. Me duele. Lo siento. A lo mejor, sueña ella, la media naranja de su vida se desploma sobre su corazón.

Pero ya el tren del desengaño dejó el virus del do ut des, inoculado en las junturas del alma: el virus del que-me-das-para-que-yo-te-de, si-me-das-eso-es-porque-quieres-lo-otro: bueno, no déjalo, que esto es muy complicado. El cansancio del egoísmo, del sumar y restar siempre a mi favor, haciéndome el/la mártir. Se perdió la frescura del amor primero. De ahí sabor amargo del deja vu. Del desengaño. Del cinismo. Del yo ya sé cómo va esta movida. A mí no me la meten doblada más veces. Esta vez, daré si y solo si recibo. A verlas venir. Corazón con uñas de tigresa. Qué hay de lo mío. Y miras, por las noches de perfil a sus hijos, esa verdad hiriente, que te abofetea a ti a y tu ex- la mejilla, en plena cara. Quien tiene la culpa. No lo sé. Quizás él. Pero el recambio, sirve para herir, no para curar heridas. Sobre todo esos recambios muu guapos. Esos recambios que tienen pinta de portada del Hola de pueblo, para que se joda el ex. Me da mucha pena. De verdad. Pero que no me toquen las narices con la envidia. Hago flexiones de corazón todos los días. Y me entreno oiga. No sale gratis la cosa. Y me parece justo que no salga gratis.

Odio esas cosas. Primero, porque ven tu familia en la foto, y… oiiii… que monos. Que familia tan bonita tienes… Y me sale del alma: detrás de esa foto, hay alegrías y muchas lágrimas. Que yo no soy la Madre Teresa. Ni mi churri tampoco. Nos queremos, sí, y mucho. Pero el almíbar rosa para las pelis memas de Hollywood. Con casi 50 hay que cuidarse de los excesos, que acecha la diabetes. Ya las motos vendidas por los vendehúmos, se rompieron hace tiempo, y las grietas del cuerpo suben por la pared del alma, hacen una reflexión profunda cada mañana cuando pones el pie en el suelo, y se oye: ¡Ay! La experiencia, vamos.

Y además, si ya sé que lo que queda bien es “estar con una buena pareja”. Que buena pareja hacéis. Y si no, otra. Hay que buscar. Meterse en Internet, en Meetic, y que nos hagan el test de compatibilidad. Y aunque no funcione mucho, nos acostamos a ver si funciona. Que me quiten lo bailao, que ya va quedando menos. A ver, si es que ya nada funciona. Esto era cuestión de sexo, mucho sexo, y ahora es como el sexo de los ángeles. Nadie sabe cómo va a salir la cosa, nadie sabe un carajo. Hay que probar. El elixir de la felicidad “aparejada”.

Pues seré raro. Yo en esto soy Chestertoniano: precisamente ella es mi mujer, porque somos incompatibles. Alfa y Omega. Yin y Yang. Complementarios. Asertiva y dubitativo. Lectora de Best Sellers (puaj) y lector de ensayos filosóficos (raja de lo lindo sobre los plúmbeos ladrillos que leo). Firme y voluble. Tímido y parlanchina. Extrovertida e introvertido. Amante del sol, amante de la sombrilla. Trabajador del sector público, trabajadora en el privado. Poner a juntar las vidas, educar a los hijos. Imposible. Seguir casados. Una mentira. Si es que claro, no tienes lo que hay que tener, para mandar todo al carajo. Eres un hipócrita. Eso piensan algunos.

Pues no. Sigo, como Duracell. Lo único ex- es ella, mi exnovia. Con la que tengo algunos hijos. Cualquier día escribo una comedia de enredo… Porque el bicho matrimonio da para hablar. Pero si juntas matrimonio y efectos colaterales de cuñadas, sobrinos, suegras, etc: la realidad siempre supera a cualquier juego de Candy Crush.

Milagros de la incompatibilidad. De la complementariedad. Ella tiene lo que a te falta. No se cansará de hacértelo ver. Y él, por lo bajini, soltará cargas de profundidad. Antes o después. Si no, no funciona. En mi caso, casi veinte años, las cargas han hecho mella. Han pulido mi espíritu hasta los más recónditos sitios. Vaya que sí. Golpes a la línea de flotación de la arrogancia, del desconocimiento propio (con los años eso de golpear la línea de flotación no tiene mérito: cada vez es más ancha porque vas engordando…). Pero pasado el Rubicón de la sorpresa, del desconocimiento, aceptado que ella no es perfecta, y sí, ya sabíamos que yo tampoco, ya te lo tomas en plan relax (medio-relax, ojo, nunca del todo… que vienen curvas). Con risas. Risa va y risa viene. Y discusión de vez en cuando. Así crece el conocimiento mutuo. Y si faltaba algo, los hijos. Claro, es que es tan fácil educar. Y ellos, lo ponen tan fácil. Son muy majos. Como lo éramos nosotros con nuestros padres.

De eso se trata. De entre todas las que había, que no eran tantas… porque el listón estaba alto (demasiado alto para mí, je), apareció esa chica concreta. Dios la puso delante de tus narices. Y elegisteis, y caísteis, libremente. Irremediablemente. Pero lo guay viene ahora. Montañas rusas verás, Sancho. A veces no es fácil para ella. Ni para ti. Porque para ti es un tipo de persona que se llama mujer, que es como una persona que sientes más, que te sorprende más, que te descoloca mucho más, que pesa muchísimo en tu cuerpo, en tu horario, en tu vida real de aquí y ahora. Esto de quererse es intenso, complicado. Quererse es posible. Entenderse del todo, imposible. Es un misterio esto de las mujeres. Y lo de los hombres, cuando nos callamos y no hablamos, y somos pensativos, como tumbas, sin capacidad para desgranar lo que has hecho hoy, eso tan ordinario, que ella está loca por sopesar, por compartir, por vivir contigo. Insensibles, que se dice… ¿les suena? A nuestra manera. Osos en nuestra madriguera. Lo sufre oiga. Se lo curra, mucho. Porque la ecuación hombre/ mujer existe. Una ecuación de cojones (perdonen la expresión). Ecuación difícil, porque convivo con una persona. Y no hay quien la encasille. No sale todo como yo preveo. Ni a ella tampoco. Ella, yo somos previsibles, pero siempre acabamos sorprendiendo. Fíjate, al cabo de tantos años, me sale con esas… Nunca la podré meter en una urna, ni ella tampoco, y decir: te comprendo del todo, ya sé por dónde vas a salir, y te voy a colocar este gol. ¡Ja!

Nos dicen: el sexo los unirá. El sexo del bueno. Y cuanto más sexo más mejor. Y la falta de sexo los separará. Y los hijos los separarán. Y el trabajo los separará. Y la rutina los separará. Hágase la separación. El divorcio cuanto más exprés menos marrón dentro del marrón. Ya. Y seguimos como amigos…. ¡Ja!

Seguir queriendo querer. A pesar de las pifias. Y cada vez, cada año, se descubren detalles en el cuadro viviente de esa chica con la que construías los castillos en las nubes, los castillos de naipes del amor, cuando todo era plan, todo era mar y no había orilla donde apoyar los pies. Hasta que los pies los pusisteis en una orilla, que mira por donde, no era como tú y yo creíamos exactamente. Ni los hijos vendrían de esta manera, así, exactamente. Ni la casa, ni el trabajo, ni la vida. Cosas del despliegue del vivir, del respirar del misterioso corazón, del cariño. Ella ya sabe cómo estás nada más oírte. Nada más verte. Tú ya sabes cómo viene el toro de la tarde al llegar, con sólo doblar la esquina del pasillo. Eres un artista. Ella es una artista. Sabe tragarse sables. Y tú haces triples saltos mortales sin despeinarte. Y otra vez. Y tratas de hacer feliz a esa chica de ayer, que tienes a tu lado, pegada al oído. Que susurra cosas que nadie oirá jamás. Amor, bastante churro a veces, muchas veces. Y por eso saltan chispas, se corrige, se forja y se funde al otro. Se discute, y se le cantan las verdades del barquero. Necesario forjado y nunca suficiente. Sin ella, no me sabría ser yo mismo ahora. Ni ella volvería a andar, a hablar, a ver por esos ojos el mundo como lo ve ahora. Se quedaría clavada en el tiempo de los dos. Ese tiempo del que ya no se sale. De lo nuestro, de lo que no tuve y nunca tendré, porque sólo tú eres capaz de dármelo. Eso es lo que dejo a mis hijos. Como papá peleaba por mejorar, por pulirse para querer a su madre. A lo mejor, no acaban aprendiendo inglés bien. Pero sabrán que peleé para querer cada día más a esa mujer, que resulta que es su madre, de la que han heredado tantas cosas. Y recibido otras más importantes, porque heredar genes no es lo mismo que recibir. Recibir la forma del amor concreto de mi padre por mi madre, de mi madre por mi padre, es un regalo tan profundo y tan grande, que sólo se puede recibir a lo largo de una vida muy larga. Sólo al final, en el tiempo de descuento, vas pillando el lado oscuro (luminoso) de la trama. Por ser amante de mi mujer en prácticas, de la misma ex que decidió casarse conmigo, se más de mujeres que todos aquellos pobres que van buscando la compatibilidad con el computador de los buscadores de pareja de internet, de aquellos de gatillo fácil y recambio rápido que nunca encuentra la llave de su corazón.

Dios, que se empeña en jugar con nosotros. Al final, somos como niños, balbuceando, intentando aprender a saber cómo querer. No tenemos ni idea de cómo somos, de todos los defectos y pifias que hacemos. Tenemos la sensibilidad de un elefante. Y para eso “Dios creó a la mujer”. Carne de mi carne. La carne que le faltaba a tu carne para ser carne, cuerpo de verdad. Cuerpo de hombre, que te creías que lo sabías todo. Cuerpo de mujer que te creías que era el hombre eso. Pues toma dos tazas. Y en el cuerpo del hombre fuerte, está la debilidad. Y en el cuerpo tan bello y frágil de la mujer, está la fortaleza, increíble, más dura que el acero. Y cuando tú mujer, te crees que ese hombre débil, ese cuerpo quejica, no vale, surge ese tío que no te imaginabas, ese que llora, pero se bebe las lágrimas para adentro, que no se quiebra, porque está allí para proteger a su familia contra todo. Sólido como un muro de hormigón, frío y práctico como una espada. Y vuelta a empezar. Y tú hombre, en tu inteligencia abstracta, global, a largo plazo, en esa que no cabe nada más… hasta que llega la mujer. Concreta, práctica, humana. Tu coco, descubres, era un queso gruyere, lleno de tablas Excel, de cagadas, que no se sostienen en la vida real de aquellos que tienes a tú alrededor… ¿dónde te creías que estabas? ¿En la Casa Blanca arreglando el mundo, pedazo de troll? La unión hace la fuerza. Pero sólo funciona para aquellos que son lo bastante fuertes para ser humildes, para comprender que lo que les falta lo tienen al lado. Hay que pulirlo, sí. Pero con paciencia y cariño. Con mucha paciencia. Volver una y otra vez a limar una y otra vez con la lima de uñas los barrotes de la cárcel del egoísmo del yo. A veces, somos tan gilipollas, que no sabemos lo que tenemos en casa. No sabemos descubrirlo. Por orgullo. Por cabezonería.

Ella/Él tiene lo que te falta. Lo que no tienes. La media naranja es lo que no tienes tú. Y es humillante, y es divertido. Toda una vida para aprender a darse cuenta donde no llegas. No para uno de descubrir cosas. Si nos tragamos el orgullo, una y otra vez. Al final, hasta se le coge gusto a reírse de ese defecto que no se va a ir nunca. Y de los suyos. De esa forma que tiene de andar, de esos latiguillos que copian y pegan los hijos con retranca, de la manera de hacer guiños a esa hija, de hacer bromas, de ver ese coñazo de peli… otra vez. Para siempre. Si pero para llegar al para siempre, se pisa un camino de mejora permanente. Hasta que estemos pulidos, listos para el Amor definitivo.

Espero algún día poder decir: luché por amor hasta el final. Decir aquello de he peleado la buena batalla; he acabado la carrera; he guardado la fe (San Pablo, Carta a Timoteo, 4.7)

Vale la Pena.

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domingo, diciembre 14, 2014

LLUVIA


Al fin llueve en el Levante. El horizonte se vuelve vertical. Por una vez, la sal azul molida, la costra de costa seca, se sueña en tierra. Velo gris que nos visita desde más allá de ese mundo no mediterráneo, que por una vez, existe. Mundo nublado que barre todo hasta el techo, mientras la tierra yace serena sin diamantes ni espejos. Silencio de lluvia fina, muda. Cielo dormido, como un deseo inmortal que me miente, que vuelve. Paredes del mar que se cierran. Suelo espejado que quema con sus chispas revoltosas los zapatos de los caminantes.

Años sin lluvia, eternidad soleada inmóvil, rutina que me despeña. De repente, vuelve insistente, la lluvia. Trallazo. Vuelo sobre las alas de mi razón, y allí están ellos. Viejos amortizados. Gastando el tiempo con el nieto. Allí, me dejan jugar bajo aquellla luvia, bajo aquel cielo velado mientras el tren del tiempo se detiene detrás de un cielo que ya no habla del espacio vacío, infinito y aterrador del sol y otros astros que nos marcan la distancia. Niño lleno de asombro, que rompe el silencio de aquella mañana lluviosa, sosteniendo caracoles como trofeos, chapoteando en los charcos, mientras su abuelo le persigue entre risas.

Todo es verde, envuelto en el tozudo silencio de una lluvia que no miente. Poca gente en las calles. Allí están ellos dos, mis abuelos. La calle es un espejo, y el silencio retumba atronador de dentro a afuera en mi memoria. Una presencia tan intensa que me hace temblar sin motivo aparente. Allí estoy, allí están. Presencia que es presente más intenso que este instante, que me eleva por encima del pensar, del sentir, de todo. Cielo cerrado que me abre las entrañas más profundas, más altas, mas allá de toda urdidumbre celeste, de todo almacén de belleza horizontal, del rebote de luces de todo lo que me envuelve aquí, ahora, arriba y abajo, fuera de mi centro. Rumor inmortal, sed inacabada. Nostalgia alegre que me golpea de vez en cuando, fortísima, sin avisar, como un rayo que deslumbra y atraviesa la oscura y falsa certidumbre del presente.

Porque yo soy más aquello, soy mas siembra de corazón que clavo y hierro de la razón. Soy más que el verso, que la angustia, que mis límites. Soy aquello que arrasa y rompe las costuras de mi ser corpóreo. Soy lo que soy cuando vuelvo a aquel sitio donde rodeaban sonrientes mi soledad, donde me abrazaban. Soy más sueño de la esperanza de mis abuelos, que realidad presente. Soy cuando vuelvo al origen donde me construían, donde hilaban las costuras de mis afectos y sembraban las corazonadas, las intuiciones, es decir los caminos por los que este caminante siguió caminando, buscando y encontrando la belleza, a pesar de tanta oscuridad. Ellos se vaciaron de esperanza para que yo fuera, lanzándome al mas allá de un futuro que no poseerían nunca. Me quisieron fuera de su razón y dentro de su corazón. Locura que yo necesito, necesidad de volver para poder querer. Para poder ser.




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martes, diciembre 02, 2014

OKUPAS

Las personas que más admiro son muy viejas. Ancianos acosados por el Alzheimer, la osteoporósis y el desprecio de los que todavía no son dependientes como ellos, y que sin embargo, sonríen. Maestros de vida. Cuando les preguntas, hablan lo justo y condensan su sabiduría en unas cuantas frases, que van rodando por nuestros adentros durante años o décadas, cambiando muchas veces el sentido de nuestra existencia.

Una de esas personas es Esther. Tiene 90 años. Doctora en Derecho, bilingüe, políglota, autora de varios libros. Anda bastante delicada de salud, con altibajos, algunos graves. A veces le falla la memoria, y no le vienen las palabras, a ella, que ha sido y es una maestra del verbo. Lo intenta un par de veces, y cuando no le salen, te dice, mientras le brillan los ojillos: bueno, tú ya me entiendes. Lo importante no es lo que fuiste. Lo importante es ser útil a los de alrededor aquí y ahora. Ella sabe perfectamente que no le queda tiempo, pero le importa el aquí y ahora.  Sabe que es la actitud la que te hace ser útil a los demás, aunque físicamente no puedas ya casi nada. Sus amigos aprendemos muchísimo de su condición frágil y sonriente. Ella me da más juventud que nadie. Me pone las pilas. Un abrazo grande desde aquí.

Otra de esas personas es José. Médico jubilado hace tiempo, acosado por los achaques, viendo cómo se le mueren los amigos. Me lo encuentro un día en el supermercado. Le pregunto, qué remedio, por su salud. Me mira con esa mezcla de  cara seria y socarrona, riéndose con elegancia de sí mismo, y me dice: mira Claudio, esto es como llevar un okupa dentro. Tienes que negociar con él. No trates de echarlo, porque te puede, y entonces es el desastre. Pero, negociando, unas veces te la pega el okupa, y otras se la cuelas tú a él. Conceder sin ceder. Paciencia. Habilidad en el quiebro, negociación diaria en el zoco del yo con el okupa. 


El okupa. Lección inolvidable. Saber convivir con el okupa. Con los okupas. Esos  marrones que llegan a nuestra vida y no nos dejan hacer tantas cosas que nos hacen ilusión. La enfermedad que se instala sin pedir permiso. El hijo que no salió como esperábamos. La rutina del trabajo de siempre. Nuestros defectos que no hay manera de arrancar. La vida es eso que pasa mientras hacemos planes, dijo John Lennon. Pero Lennon se olvidó del okupa. Por eso, personas como Esther y José son maestros de vida. Enseñan a los demás cómo surfear con arte el borde del acantilado de la felicidad mientras esquivas tantas cosas que se meten en tu vida sin pedir permiso (son okupas). Y es bueno que sea así, para no ser tiranos, caprichosos, niñatos que quieren un mundo irreal a su medida. Aquí y ahora la alegría nunca es perfecta.  Aunque a veces hay excepciones. Esther y José llevan tanto tiempo negociando con los okupas, que incluso ya reman todos en la misma dirección. De ahí su alegría inexplicable. 

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martes, noviembre 25, 2014

FALTA CORAZÓN



La desafección por la política en España es de las mayores en Europa. La gente está asqueada. La aparición de Podemos, es una reacción de castigo a los grandes partidos nacionales. Los únicos que están aguantando ese voto castigo son los partidos nacionalistas. A los partidos nacionalistas la gente les vota con el corazón. Son partidos con monumentos erigidos a sus héroes, con museosllenos de símbolos. Tienen estatuas y tumbas donde yacen los huesos de gente concreta. Hace poco, el líder de ERC, Oriol Junqueras, lloraba a moco tendido en una entrevista de radio catalana, y todos se reían de él. Pero esa es la clave que explica su resistencia a los escándalos y el paso del tiempo: son relatos épicos que atraen los afectos de sus votantes.

Sin embargo, los partidos nacionales son partidos centrados en la economía (que es importante, pero no lo es todo), pero son incapaces de crear un relato coherente y afectivo de la historia de España, porque seguimos sangrando por la herida de la Guerra Civil y la Dictadura, que hace ya casi 40 años que terminó. Y España no es eso. España fue el primer Estado moderno de Europa, el primerpaís del mundo con unas Cortes Legislativas (León, 1181), el gran urbanizador y civilizador de América. Los partidos nacionales han sustituido sus valores y raíces ideológicas sociales por el márketing y la demoscopia. Y han dejado un enorme vacío que han ocupado con suma facilidad otros relatos épicos de nacionalismos periféricos mucho menos sólidos que la historia de nuestro país.

El error del PSOE es centrar su discurso en una solidaridad aséptica, sin rostro ni historia, sin héroes, sin bandera. En un patriotismo constitucional gaseoso. El otro partido nacional, el PP, tiene gran parte de su voto cautivo por motivos sentimentales, voto al que nunca ha prestado atención. Creen que van a ganar las elecciones si se centran en la economía. El PP ha renegado históricamente de cualquier relato que atrape a sus votantes emocionalmente. Nunca da la batalla cultural, huye del debate interno y externo como de la peste (la pantalla de plasma de Rajoy). Pero la gota que ha colmado el vaso de sus votantes, la prueba definitiva del desprecio a sus raices y los valores de sus votantes naturales, ha sido la no-reforma de la ley del aborto, que era un compromiso ineludible con esa parte del electorado que siempre votaba PP, aunque se tuviera que tapar la nariz por tantos escándalos. Por eso la Manifestación a favor de la Vida del 22-N, supone una ruptura definitiva que se hará sentir en las próximas elecciones.

Un partido político en el fondo es un movimiento social, al que se le tiene afecto si sabe cuales son sus raices (historia) y si si sabe mantener el rumbo hacia el futuro (valores). El PSOE sigue atrapado en la mercadotecnia de los valores difusos. Y el PP sigue sin darse cuenta de que ha despreciado durante muchos años la cultura y los valores de los grupos sociales que lo constituyeron. Como decía Chesterton, cuando un hombre pierde el corazón, pierde totalmente la cabeza.

martes, noviembre 11, 2014

DIE MAUER (EL MURO)





Se llamaba die Mauer, el Muro. Cayó de repente. Fue un shock. Creí que aquello iba a durar por lo menos dos generaciones más, cuando fuimos a visitar a unos familiares en Alemania Oriental en el año 83. Nací en Alemania Occidental a finales de los 60, y siempre tuve interiorizado el Muro. Mi madre, es de la parte oriental, y había marchado a estudiar a Alemania Occidental a principios de los 50, porque su país se estaba transformando en una enorme máquina estatal de espionaje, difamación y mentira, descrita magistralmente por el cineasta Von Donnersmarck en la película La Vida de los Otros. Al poco tiempo, mi abuelo recibió un chivatazo de un amigo que le avisó que la STASI (y 2), la policía política, lo iba a detener al día siguiente. Huyó con un par de maletas esa misma noche. Toda su identidad, amigos, familiares quedaron atrás. Así huyeron más de un millón de alemanes. Todavía hoy se refleja en los mapas demográficos la terrible diferencia de densidad demográfica que existe entre aquella tierra de éxodo y la parte occidental del país. Para parar la sangría, el Estado construyó lo que llamó un «muro antifascista». El muro estaba formado por dos alambradas o muros de tres metros a cada lado. En medio había una zona despejada llena de minas con torres de 15 metros. Murieron muchos alemanes, sobre todo jóvenes, al intentar salir de aquella cárcel.





Mi abuelo llegó a Alemania Occidental con lo puesto. Con casi 60 años tuvo que pedir favores y pasar dificultades a una edad en la que ya no está uno para esas cosas. La humillación, el destierro, la pérdida de su memoria genealógica, siempre sobrevoló su vida desde entonces. La guerra dejó su huella, pero la paz, pasó como un toro que se lleva los jirones de lo más profundo de tu identidad: tu casa, tu historia, tus nexos familiares. Y eso le pasó a muchas familias, a pueblos enteros, que quedaron atrapados detrás del alambre de espino y las ametralladoras. Y no sólo Alemania. Toda Europa quedó partida por la mitad. Europa del Este desapareció tras la alambrada en el agujero negro de la historia. Todos, absolutamente todos los que vivimos aquella noche del 9 de noviembre de 1989, lo recordamos como un milagro. En aquel entonces existían más de 70 think tanks dirigidos por sesudos expertos en la Unión Soviética y Europa del Este, que año tras año hacían sus informes. Ninguno lo predijo. Ni uno solo. Fue un milagro. Algo que se produce una vez cada 500 años. Tras el shock inicial, los estadistas de verdad, inmediatamente plantearon la expansión al Este de la UE. No pensaron en clave económica sino cultural y política. Europa tiene dos pulmones, y necesita de ambos para ser ella misma. Pero la cicatriz sigue existiendo. Europa del Este necesita todavía mucha ayuda de la parte occidental, sobre todo recuperar sus instituciones civiles, perder el miedo a la libertad. Cincuenta años de dictadura comunista no se olvidan en dos tardes. Ni mucho menos.


domingo, noviembre 02, 2014

CUESTION DE OVARIOS



Facebook y Apple han anunciado que pagarán el coste del tratamiento para congelar óvulos de aquellas empleadas que lo pidan. El tratamiento es caro:cuesta una media de 2000 € por año. Gigantes tecnológicos como  Apple y Facebook necesitan atraer a los mejores cerebros. Y como la naturaleza no es  estúpida,  resulta  que  los  seres humanos más  inteligentes  están distribuidos  al  50% entre  los  dos sexos.  Ahí  está  el  problema:  ambas empresas están perdiendo a la mayoría de las jóvenes brillantes en cuanto se deciden ser madres. Sobre el papel, Facebook y Apple dan buenos permisos de  maternidad, horarios  flexibles,  etc. Pero  este  tipo  de  políticas  les quita la careta y muestra su perversidad, porque al dejar  “la libre  opción”  a  las empleadas  para  que  congelen  sus óvulos,presionan a las que quieren ser  madres para  que retrasen la  maternidad hasta los 40 años. Y de paso, el mensaje subliminal ,es que la que es madreantes, mejor que se vaya. 

No me extraña que en Wall  Street,  la  idea de congelar  los  óvulos  gustómucho. En la jungla de cristal  de Manhattan, paraíso de los machos alfa,están extasiados con la medida. Incluso dedicaron una reveladora portada dela  revista Bloomberg  Businessweek:  Freeze Your  Eggs,  Free Your Career (congela  tus  ovarios,  libera  tu  carrera profesional). La  calculadora  de cualquier lobo de Wall Street echaba humo: un cerebro de mujer trabajando 12 horas produce mucho más que los 20.000 € que cuesta mantener los óvulos  congelados  desde  los  30  hasta  los  40  años.  Es una  medida  que demuestra la hipocresía de estas empresas, su avaricia y su desprecio a la identidad femenina, a la mujer. La gente, y sobre todo las mujeres, saben quelas empresas que exigen dedicación exclusiva y sólo se preocupan por sucuenta de resultados, te suelen poner de patitas en la calle cuando ya te hanestrujado.  Y te dejan de pagar el congelador de óvulos. Y resulta que enpocos años como no tenías vida privada, no tienes ni pareja, ni hijos, ni perroExcálibur  que  valga.  Porque  nunca  has  sabido  vivir.  El  capitalismo  que amaba a las mujeres. Claro. Bonito cuento chino. 

Diario Informacion, 1/11/2014

viernes, septiembre 26, 2014

Duermes

Aqui estoy otra vez
pensando en esa chica
que duerme
mientras mi alma parpadea
en la madrugada

Aquí estoy soñando contigo
despierto mientras
el mundo frio
me hace sangrar el alma
y me pregunto si mi amor por ti
romperá el hielo
del Mal



Aquí estoy mientras
¿como los llamo?
mientras ellos duermen
a mi derecha
y tu descansas en mi
corazón

Mi corazón, agrietado
mi cuerpo ya medio
en el camino
no deja de querer volver
a ti

Siempre te he querido
y esta noche me acurruqué
antes de que durmieras
y te pregunté de nuevo
si era cierto
que me querías

Tengo que acabar
seguir escribiendo
una clase para adolescentes
definiendo
lo que es amar el latido
de los que duermen a mi derecha
y descansar en ti

miércoles, junio 18, 2014

HIJOS




Somos hijos de nuestros padres, hasta que somos hijos de nuestros hijos. Aprender a vivir es aprender a recibir. Para transmitir la vida, hay que saber recibirla. Nunca pregunté a mis padres porqué me tuvieron, porqué quisieron recibirme. No sabrían decirme porqué. Soy superior a su razón. Soy más allá de la razón, corazón. Siempre sostenido por el corazón, al final, es eso. Soy la intuición de mi madre, la esperanza de mi padre. No sabían quién sería su hijo. Echar un boleto a un futuro más grande, donde el cariño roba espacio al tiempo, a las obligaciones, al dinero. Eso fui yo y lo sigo siendo para ellos. Intuir, esperar, amar. A tientas buscaban darle compañía al Mundo. Su mundo les gustaba, pero no les llenaba. Era y es una caja de zapatos grande, llena de técnica, economía, de datos triturados por un procesador que van del cero al uno y viceversa. Les faltaba algo. Y cuando llegué yo, se les quedó pequeña aquella esperanza. Soñaron más, con más valentía aún. Y siguieron haciendo añicos su razón, metiendo sus planes, su libertad, su dinero en una botella lanzada al mar inescrutable del futuro improbable de sus otros hijos que no tardaron en llegar.

Mis padres sabían que sería más de lo que ellos sabían. Sabían que después de nacer yo, su corazón sería más grande que su corazón. Y eso para ellos valía la pena. No hay tiempo para transmitir toda la experiencia de toda una vida durante un número corto de años, hasta que te vas de casa. Pero sí hay tiempo para sentirse querido y corregido, aceptado. Para echarte de menos, cuando lo tienes todo, pero todo resta, porque no estás tú. Cuando yo llegué, estaba más allá de su mundo. Era más grande que los telediarios, más grande que el Sputnik. Mi corazón latía al lado del de mi padre, acompasado al de mi madre, mientras JFK sonreía por el televisor. Mi futuro era su esperanza incierta. Mi libertad era su servidumbre hacia mí. Me encontraba muy cerca de ellos, pero ellos sabían que algún día estaría más lejos que aquel JFK que asomaba por la pantalla del televisor. Lejos, pero más dentro de ellos que nada de lo que haya existido jamás. Se tienen hijos, porque se tiene esperanza. “El hombre no puede vivir sin esperanza, porque su vida condenada a la insignificancia, se convierte en insoportable” (Juan Pablo II). Les doy gracias desde aquí. Lucho para seguir aprendiendo de ellos, para no defraudar su esperanza.  

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martes, junio 17, 2014

Ya sé







Ya sé:
no soy aquel que tu creías
no cubro las expectativas

Saben en el Cielo
que el tortuoso camino
que te atrapa en mi destino
no está sometido a la suerte
va más allá de este camino
por encima de la muerte

En el suelo estoy, caído
mil veces rehecho,
me levanto sin miedo
con tu palabra en el pecho
mi corazón late fuerte
va más allá de este camino
por encima de la muerte

yo te quiero
sin medida
con amor sincero
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