martes, abril 13, 2010

LO DE SESEÑA




El asesinato de una adolescente de 13 años en Seseña a manos de su compañera de clase, ha conmocionado a la sociedad. Inmediatamente se ha pedido un endurecimiento de la Ley del Menor. El juez de menores Emilio Calatayud, ha recordado que los centros de menores son cárceles, donde se oye a niños llorar. Para Calatayud, los juzgados reciben los efectos del problema, pero las causas se encuentran en el actual modelo de familia, escuela y medios de comunicación. 

En las formas actuales de convivencia familiar, prima el ajuste emocional entre los cónyuges sobre los hijos. Y para ajustarse emocionalmente, la educación sentimental que proponen los programas del corazón son circos de mujeres-hembra, brujas seductoras fracasadas, supermachos que golpean o prostituyen, divos con trastornos sexuales o de personalidad, que contemplan su diversidad como gloria y superioridad sobre el resto de los mortales. Lo importante es el exceso, lo espectacular. 

De tanto repetirlos, los jóvenes suponen que esas conductas son normales y los padres acaban renunciando a tomar partido y dejan que cada cual vaya a su bola y que los hijos “escojan lo que mejor les parezca cuando sean mayores”. En la escuela, los profesores están tan desbordados, que lo único que les preocupa es que los alumnos “estén sentados en las aulas”. Los políticos, sueñan con una escuela, instituto y universidad que ayude a aquellos que van a competir en el mercado. Y para vencer en ese mercado, en la economía del conocimiento y del saber, se valora un sólo conocimiento: el mercantil. Nuestra sociedad ha dejado de comunicar otros valores que no sean los bursátiles. 

Luego ocurren casos como el de Seseña y recurrimos a un ejército de psicoterapeutas que nos muestran la otra cara de la moneda: ansiedad, infantilismo, jóvenes que no salen de casa, porque lo tienen todo dentro y nada fuera de ella: sin estabilidad laboral, sin vínculos estables. De tanto repetir modelos de comportamiento marginales, se convencen de que nada es más antinatural que la familia natural de lazos estables y duraderos, con padre, madre e hijos, donde todos aprenden de todos, donde se aprende a exigir, a perdonar, a hablar en torno a una mesa cada día. 

Pero gracias a estas familias nos ahorramos muchos psicoterapeutas, policías, jueces. Para prevenir la desestructuración social, hay que ayudar más a la familia con horarios que favorezcan la conciliación familiar; con más ayudas del Estado por hijo. Es la mejor inversión. Y sobre todo, proteger a los más jóvenes, perdiendo el miedo a sancionar económicamente a aquellos medios de comunicación que se lucran con modelos de conducta lesivos para la convivencia mediante los Consejos Audiovisuales. Las televisiones  no son sólo empresas que venden publicidad. Son responsables, junto con los partidos políticos, los padres y sistema educativo de la desestructuración o la estructuración de nuestra sociedad. 

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2 comentarios:

Blogger Marta Salazar ha dicho...

y la "asesina" era "gitana", "mora", "sudaca"? como me dicen tantos blogs espanoles que son los "delincuentes" en Espana?

Saludos Claudio!

8:19 a. m., abril 19, 2010  
Anonymous rafa mtz ha dicho...

Eres -sigues siendo- el número uno.
Saludos.
Rafa.

11:32 p. m., mayo 05, 2010  

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