miércoles, octubre 08, 2008

LA QUIEBRA IDEOLÓGICA

dilbert bailout
Más importante aún que la quiebra financiera de Wall Street y de parte del sistema financiero mundial, es la quiebra ideológica que se ha producido. Los presupuestos ideológicos del liberalismo clásico implicaban que el mercado era la garantía para la propiedad privada, y que la propiedad privada era la garantía de la libertad. Es decir, el libre intercambio de bienes y servicios (el fetichismo de la mercancía que diría Marx), era el garante de la libertad política y de la seguridad física de los individuos. Pero ese paradigma ignoraba numerosos factores que con el tiempo se han ido haciendo cada vez más evidentes. Al analizar las elecciones que los individuos hacían de los bienes y servicios en el mercado, se ignoraban los efectos de la educación, la publicidad, el status social. Para los liberales, las personas somos seres económicos que hemos surgido como un milagro biológico-psicológico en la mitad de los veinte años, capaces siempre de elecciones perfectamente razonables y libres. De esta visión surge el Dios-Mercado como solución de todos los males, al que no se le debe “perturbar” y dejar que siga su curso, para que los individuos elijan. De ahí que economistas reputados como Gary Becker en 1976 y Stephen Wermeil en 1984 afirmaran que es mejor que el Estado no intervenga en la adopción de niños, sino que sería mejor un mercado libre de compra y venta más eficiente para estos “bienes duraderos” que son los niños. Menos mal que las personas reales no somos así. Las personas reales vamos a la Caja de Ahorros, y el director de la Caja, nos cuenta que hay unos productos financieros llamados “bonos estructurados” que dan más rentabilidad que los demás, que son seguros y muy rentables. El director, nos repite lo que le han dicho en la dirección regional de la Caja. Sólo algunos expertos del banco de negocios que les ha vendido a la Caja esos “productos financieros”, que viven en Nueva York, saben exactamente que bienes avalan dichos bonos. Todos tienen información limitada y se fían unos de otros. El hombre completo no es el hombre autosuficiente, sino el que se realiza en una comunidad, a la que está unido por vínculos de cooperación, confianza, honestidad. Esos vínculos son los que realmente hacen que la economía funcione con menos costes de transacción, sin “activos tóxicos”, tal como nos recuerda una y otra vez ese gran economista del sentido común que es Amitai Etzoni. Esa comunidad es la tiene el derecho de imponer límites, controles al mercado o a lo que sea, y proteger a las partes débiles de los fuertes, como esos ejecutivos que despiden a miles de empleados para cobrar más y cuando la empresa quiebra y va mal se llevan crudos cuatro millones de euros, como ha pasado en el banco belga Fortis, cuya intervención ha costado la friolera de 10.000 millones de euros. [Diario Informacion 8.9.08]

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1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Le recuerdo que el sistema bancario "(...) es un sector intervenido, regulado, oligopolístico, en el que los bancos sólo pueden hacer lo que les permite la autoridad monetaria; en sus políticas de activo y de pasivo(...)"***. Vamos, cualquier cosa menos basado en el liberalismo...

*** http://www.libertaddigital.com/opinion/alberto-recarte/nuestras-dos-crisis-44771/#p2

6:13 p. m., octubre 08, 2008  

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