jueves, agosto 02, 2007

Ingmar Bergman

shouts and whispers1

Su cine metafísico es un rollazo para muchos, aunque lo hayan elevado a los altares de la fama artística. Eso de plantearse a fondo y con obsesión quienes somos, que actitud tomar ante la muerte, es una lata, un oficio de legionarios, poetas, místicos, toreros y demás novios de la muerte, que se tienen que enfrentar a ella y aprender a poner buena cara en el trance. Bergman era amable y divertido en sus entrevistas, pero sus películas son duras, obsesivamente pesimistas. Le gusta plantearse los temas ante los que hipócritamente siempre apartamos el rostro: la duda de quienes somos realmente, la enfermedad y el dolor que termina siempre en la muerte, el egoísmo y la falta de comunicación entre los seres humanos, que no logran nunca salir de sus contradicciones. Su obsesión por los espacios cerrados, que se contraponen a los espacios exteriores desolados y solitarios, son un símbolo del alma humana encerrada en el yo de una conciencia insondable y solitaria.

La razón y el intelecto, existen para Bergman, pero son superados por las pulsiones pasionales y contradictorias de la conciencia. Esas contradicciones son exploradas una y otra vez de forma implacable. El yo personal de los protagonistas, muestra a veces ciertos momentos de felicidad, rodeado por un mundo ordenado y tranquilo: casas bien amuebladas, horarios establecidos, status social seguro. Pero la razón ordenadora, no es más que la una sirvienta del yo, un yo que busca despiadadamente satisfacer su felicidad, resolver su identidad, evitar su muerte. Los demás, los otros, existen, pero sólo en la medida en que cumplen la tarea de espectadores del fracaso interior del protagonista. Los que son felices, lo son en la medida en que muestran una tarea social fundamental: sin perdedores no hay ganadores. Pero esos ganadores, lo son por poco tiempo. Tanta angustia, tanto monólogo, no sé, le dejan a uno pensativo. Fue un hombre sin duda valiente, que nos muestra su interior en sus películas, pero dudo mucho que fuera feliz.

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1 comentarios:

Blogger Marta Salazar ha dicho...

..... gracias x tu post........

tal vez después escriba lo que pienso de Bergmann, desde hace décadas, desde que vi la última película suya y no prometí ver ninguna otra y después de que llegué a Alemania y comprendí -desde acá- muchas de las cosas que él -me parece a mí- quiere decir.

Me es muy difícil escribirlo, por eso, aún no lo he hecho...

Unn abrazo Claudio!

9:12 p. m., agosto 09, 2007  

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