lunes, junio 26, 2006

LA NOCHE DE SAN JUAN

La noche de san Juan, el día más largo del año y la noche más corta. A partir de ahora, las noches comienzan a crecerse, a conquistar terreno. El control de la oscuridad, quedó consagrado en los ritos de la noche de San Juan. La fecha del solsticio de verano, siempre ha sido fundamental para la subsistencia, puesto que es el momento de la recolección de las cosechas. El cristianismo reconvirtió el mito, celebrando esta noche el nacimiento de San Juan el Bautista, el que abría el camino a Jesucristo. La creciente oscuridad que se extiende a partir del solsticio, no debía ser vista como la entrada en un túnel. San Juan Bautista, el Precursor, guiaba a los hombres hasta la luz, Jesucristo, cuyo nacimiento se celebra el día 25 de Diciembre, es decir, el día más corto del año. A partir de ese día, la luz vuelve a ganar la partida a las tinieblas.

Para conjurar el crecimiento de la noche, se hace y se ritualiza la hoguera, que pretende abrasar, anular los errores, las miserias personales y de la comunidad. Por eso, las hogueras se llenan de sátira y de recapitulaciones de todo aquello que nos hace sonreír, pero que también nos preocupa. El fuego en las manos del hombre, en esta noche, es una fiesta cálida que nos recuerda, que gracias al control del fuego, el mundo se hizo un hogar para nosotros. Nuestros primeros ancestros, hace millón y medio de años, lograron por primera vez robarle el fuego a los dioses, y desde entonces, hemos cambiado el código de barras del tiempo cósmico. El tiempo, ya no es una continuidad incontrolable. El fuego nos hace dueños de la noche. El fuego es la energía que hizo del mundo una casa habitable. Desde entonces, hemos contado historias a nuestros nietos a la luz de infinitos fuegos. Aquella vez, aquella noche, aquel momento, en el que aquel hombre trajo el fuego prendido en una rama, ese fuego denso, casi sólido, como la lava de un volcán, el campamento base, el lugar donde se volvía tras la caza y la recolección, nunca volvió a ser el mismo. Fue, desde entonces, un hogar.

Desde aquella noche, nuestros antepasados han contado a sus hijos y semejantes historias, mientras señalaban las paredes pintadas a la luz del fuego. Los bisontes, los ciervos, los tigres, surcaron ya para siempre nuestras paredes. El fuego se había hecho palabra, representación del mundo. El mundo se había hecho nuestro. La luz del fuego, ha rayado desde entonces de forma continua la pupila de los hombres, y esas cuevas antes oscuras, húmedas, inhóspitas, innombrables, fueron desde entonces el lugar de la belleza, la luz, la seguridad, el lugar de lo humano. El fuego, con su boca alegre, grande y sabrosa, y nos ayuda a sortear la noche, los miedos. El tacto caliente del verano ya se pega a nuestros cuerpos, mientras recomenzamos el baile milenario alrededor del fuego. Las mujeres más guapas, la música más explosiva del año, el ruido y la furia alegre de la pólvora, suben como una chimenea de chispas hacia el cielo de siempre, testigo de las antorchas milenarias que sostienen los hombres tratando de iluminar y calentar con su esperanza y preguntas la incertidumbre del mundo.

Publicado en Diario Informacion

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1 comentarios:

Blogger binefarhedorlacerante ha dicho...

Hola, muy interesante su blog, muy en concordancia con el humor exasperante que buscamos provocar en lares tales como el que vivimos nosotros, Binéfar.

www.binéfar-hedor-lacerante.blogspot.com

10:40 p. m., julio 04, 2006  

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