viernes, mayo 05, 2006

EL PROYECTO GRAN SIMIO

Ha levantado bastante revuelo la presentación de una propuesta no de ley por la que se insta a la Congreso de los Diputados a apoyar los objetivos del 'Proyecto Gran Simio' (PGS). El proyecto gran simio (http://www.proyectogransimio.org/), es un proyecto internacional que intenta incluir a los antropoides no humanos en una comunidad de iguales, al otorgarles la protección moral y legal de la que, actualmente solo gozan los seres humanos. A muchos les ha dado la risa sobre la validez racional de tal propuesta, pero lo cierto es que la propuesta es una consecuencia lógica de la enorme confusión causada por la revolución biogenética, que ha removido los límites tradicionales usados para definir “que es lo humano”. No es la primera vez en la historia que ocurre esto. En la época de los griegos, el debate estaba situado en si los bárbaros eran humanos o no (bárbaro viene de que hablaban diciendo ba-ba-ba, es decir, que no sabían hablar). Por eso existieron los esclavos, porque se les consideraba bárbaros, es decir no humanos. En el siglo XVI, el debate se encontraba en si los indígenas eran “salvajes” o humanos como los europeos. En el siglo XIX, el debate se encontraba en si los negros eran seres humanos o no. En el siglo XXI, el debate se está librando en redefinir si los embriones, los enfermos en coma, los desahuciados por la medicina, etc, son seres humanos o no. No lo digo yo, sino Peter Singer, catedrático de ética en la Universidad de Princeton, y máximo impulsor del PGS, que ha defendido en numerosas entrevistas y artículos que los embriones no son personas, y que los bebés después de nacer, también pueden eliminarse, incluso con un mes de vida extrauterina. Su vida vale menos que la de un orangután, ya que éste puede sentir más placer o más dolor, y ese es el criterio de Singer para ser persona, porque el límite de “lo humano” se encuentra en la autoconciencia, y como los bebés de menos de un mes no la tienen, pues no son humanos.
El PGS, a mi entender, tiene una parte de verdad y otra que es absurda. En primer lugar, para el modelo ilustrado y liberal, interesan las personas en cuanto pueden ser compradores, y la naturaleza en cuanto pueda ser explotada como recurso. Esta mentalidad ha cristalizado en el FMI y el Banco mundial, que promueven la libre circulación de capitales y bienes, mientras que al mismo tiempo se limita la libertad de circulación de los trabajadores. El muro de Berlín ha sido sustituido por el muro de Tarifa (Jesús Ballesteros, Ecología Personalista). El hombre es considerado por el liberalismo como un ser depredador de la naturaleza, que depende sólo de la civilización, pero no de la Tierra. Al desconocer la importancia de la naturaleza como hogar del ser humano, se considera que no hay límites, que no hay nada sagrado que le trascienda, y que la realidad puede ser manipulada, siendo lícito todo aquello que es técnicamente posible. La mentalidad tecnocrática moderna, ve al hombre fuera de la naturaleza y por encima de ella. Esta mentalidad, ha entrado en crisis de forma brutal, porque existe un riesgo real de destruir toda la vida sobre la tierra (calentamiento global, guerra nuclear, destrucción del Amazonas, etc). El cambio de paradigma económico , no es que sea una opción, sino que es una necesidad para la supervivencia de la Tierra. El PGS destaca que la diferencia genética entre el chimpancé y el hombre es de un 1.4%, que el hombre no está por encima de la naturaleza sino dentro de ella, y eso es totalmente cierto.

Pero el PGS también implica errores de bulto. Es cierto que sólo existe un 1 y pico % de diferencia entre los simios y los humanos. Pero, no nos olvidemos de que el genoma de la hembra y el macho humano se diferencian un 3%. ¿Significa esto que el simio macho es más humano que la hembra con respecto al macho humano o al revés? Entonces, adiós igualdad de género y bienvenido al absurdo. No es una cuestión de cantidad, sino de que lugar y que función tienen los genes en la doble hélice. El tema es mucho más complejo, y sólo hemos comenzado a estudiarlo. Deberíamos de ser más pacientes y sacar conclusiones cuando tengamos más datos. Además, existen muchas especies de simios. Los individuos animales forman una especie, cuando el intercambio genético en el apareamiento sólo es posible dentro de esa especie. Sin embargo, que casualidad, en el ser humano sólo existe una especie, y la especie de homínido que sobrevivió es la más débil de todas, mucho más débil físicamente que el Neandertal, por ejemplo. Sin embargo, es la especie animal que más éxito ha tenido en la historia del planeta tierra, si atendemos a su cantidad de biomasa comparada con otras especies.

La evolución demuestra que provenimos de los simios, y que nos desarrollamos como humanos al erguirnos y hacernos bípedos, liberando las manos y haciendo herramientas. Eso permitió disminuir el tamaño de la mandíbula, lo que a su vez dio paso a un aumento de la capacidad craneal, al desplazamiento del centro de gravedad y a un erguimiento mayor. Pero, surgió un problema. Para ser bípedas, el canal del parto de las primeras homínidas tuvo que estrecharse progresivamente, debido al problema biomecánico del centro de gravedad, haciendo que los partos se hicieran más espaciados y más difíciles. En los cuadrúpedos, el parto es mucho más sencillo, y en los simios también, porque no andan erguidos del todo como nosotros, ya que las manos son semimotoras. Si el cerebro humano creció en capacidad, y por otro lado el canal del parto se estrechó, la única solución era que el cerebro de la cría se ablandase (esto está muy bien explicado en el ya clásico libro de F. J. Ayala y Camilo J. Cela Conde, Evolución Humana). Todo este avance en inteligencia, conllevaba un coste: al ablandarse el cerebro de la cría, y espaciarse los partos, la crías necesitaban más cuidados. La cría de chimpancé se agarra a la espalda de su madre, que sube corriendo a un árbol. El ser humano no puede hacer eso. El ser humano al nacer, es el animal más débil, porque es el animal más indeterminado, su cuerpo es menos herramienta que el de un tigre por ejemplo. Su fuerza está en la inteligencia, que es plasticidad pura, porque es abstracta. Pero para que la inteligencia pueda desarrollarse, es necesaria una comunidad de homínidos que le protejan en las fases más débiles y que le transmitan durante un período enormemente largo comparado con el resto de especies, un montón de conocimientos y experiencias. No hay una persona humana desarrollada normalmente, si no hay una comunidad de homínidos que le ayuden en sus fases iniciales. Además, las hembras, cuando están embarazadas, son mucho más débiles que otras especies, y el parto es más arriesgado. Resumiendo: no es que la compasión y la ternura merezcan la pena. Es que sin ellas no seríamos humanos porque no seríamos nada. La especie humana tiene un único conjunto de genes, pero de genes intercomunicantes.

La propuesta de P. Singer de negar dignidad a los seres no autoconscientes como los niños pequeños o las personas comatosas y descerebradas, es simplemente, una propuesta contra la Humanidad, porque el ser humano es constitutivamente dependiente, algo que se empieza a reconocer con la nueva Ley de Dependencia. Me temo que proyectos como éste que desean derribar barreras entre “ellos” (los animales) y “nosotros (las personas), pueden ser una excusa para levantar más barreras entre los seres humanos, con el riesgo de destruir la unidad de la especie humana, y de ampliar los derechos humanos sólo a los simios y a los robots (que ya son capaces de algunos procesos cognitivos), mientras se eliminan humanos débiles y dependientes. Los simios y otros animales igual de inteligentes como los delfines, tienen que ser protegidos. La naturaleza, el mundo es nuestro hogar, y debemos protegerlo y guardarlo, pero, teniendo claro que los derechos humanos son aplicables a toda la especie humana, que es la única especie que tiene un lenguaje, porque es la única especie que piensa, tal y como dice Noam Chomsky. El ser humano es el único capaz de habitar todos los nichos ecológicos, al establecer el clima artificial que más le conviene. Por eso, tenemos el deber ético de defender las realidades naturales que no pueden defenderse por sí mismas, como los simios, las diversas especies animales y vegetales que forman los ecosistemas, que son también la herencia de las futuras generaciones, que tampoco se pueden defender de nuestras agresiones a la Tierra. Mas que un PGS, nos hace falta un GPS cuyo objetivo sea la defensa de todos aquellos que no se pueden defender. ¿No es esa la tarea que siempre nos ha hecho humanos de verdad?

Informacion adicional:

-Entrevista a Peter Singer

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2 comentarios:

Blogger Johnymepeino ha dicho...

Creo que os perdeis entre disquisiciones Claudio. La razón es que a la gente le produciría rechazo oir hablar de que los cientificos unieran ovulos de animales con semen de personas. Experimentación conjunta, lo llaman.
En cambio, si el simio es un ciudadano al que no se nos permite "discriminarlo" por tener un poco más de pelo pues ya parece que la cosa no es tan mala. No sería con animales sino con "practicamente" humanos. ¿A que no lo habías pensado por ahí?.

Por otro lado ya sabes que en la ONU está pendiente El Estatuto Jurídico de los esclavos. Personas (en USA hay muchos) que han descubierto en el sometimiento fisico su felicidad y por si hay problemas y sobre todo para que nadie les discrimine, los "Colectivos" están buscando un Estatuto Universal del sadomasoquismo.

¿Es posible que nadie vea a Roma como el referente de los que gobiernan "este" mundo?.

7:56 p. m., mayo 09, 2006  
Blogger Johnymepeino ha dicho...

Lo de la ONU es porque un simo-humano o humano-simio cumpliría a la perfección (parece ser) el papel de esclavo, de regreso al establecimiento de la esclavitud sólo que ahora sería "libre", "democrática" y con todos los "derechos".

7:59 p. m., mayo 09, 2006  

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