viernes, julio 20, 2007

El hombre no tiene la memoria de todo su yo.






Ulises, la historia de Ulises se contaba a los niños que lo memorizaban. La Odisea era un cuento, en verso. Ulises pierde su identidad porque no recuerda, no conoce su pasado, no posee el relato de quien es, y por lo tanto, no posee su futuro. Quien no tiene pasado, no tiene identidad, no tiene presente, sólo tiene instante. Ulises se salva porque recuerda, de la nostalgia del recuerdo de quien es. Su historia es su casa, su pueblo, su mujer Penélope, su hijo Telémaco. La tensión del deseo de lo que queremos ser, se agota si no tenemos una historia, un relato, un recuerdo detrás. El hombre no puede contar solo toda su historia, no tiene la memoria de todo su yo, no puede recordar recordar su nacimiento y su muerte, necesita de otros para recomponer su pasado, su genealogía, su cultura. Para ser consciente del sentido de su historia, necesita su historia en el seno de su familia, de sus amigos, de su cultura.


[Ante un Mundo Roto. Lecturas sobre la Esperanza. Feli Merino, la Esperanza de Ernesto Sábato, pags 60, 63, 65]

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