jueves, diciembre 15, 2005

POLITICOS

En verano la inflación de titulares sobre política se acaba. Las páginas se llenan de ocios y sociedad. Muchos lo agradecemos. El político es el administrador de la cosa pública, y la cosa pública tiene un tamaño excesivo. El Estado se come del 50-60% del PIB, pero paradójicamente es demasiado pequeño para los problemas generados por la globalización y demasiado grande para los problemas que preocupan al hombre de a pie. Además, la capacidad de elección de nuestros políticos es muy limitada, porque los partidos están habituados a raptar nuestros votos en listas cerradas, que no tienen por le momento la mínima intención de cambiar. Si a esto añadimos el hecho de que en las elecciones a cargos internos, las listas de militantes están llenas de militantes fantasmas y datos falsos, donde un sector del partido es el que tiene acceso a los datos de los militantes para financiar campañas electorales y al resto de los discrepantes se les niega el pan y la sal en nombre de “la unidad”, el panorama es desolador. El político es un funcionario que tiene una disciplina superior a la de cualquier militar. El resultado son unos partidos, tienen en su mayoría estatutos inconstitucionales. Las élites de la política son pirámides cerradas y refractarias que negocian con grandes grupos económicos propietarios de los grupos de comunicación obsesionados con controlar la opinión pública. La sociedad del conocimiento ha desbordado a las antiguas ideologías, que predicaban modelos sociales de soluciones totales y perfectas. Al nuevo estado de la humanidad se llegaba mediante la revolución. Después de la revolución, sólo era cuestión de implementar con el Estado y la política las soluciones definitivas. Esto ya no es así. Nuestro macroestado del bienestar hace aguas, debido a su insaciable necesidad de fondos y nuestros políticos deberían pasar a un saludable segundo plano, para dar preeminencia a los equipos humanos que originan la novedad, que se produce fundamentalmente en tres ámbitos: la empresa (mediana y pequeña), la universidad y la familia (la unidad realmente formativa de seres humanos). No podemos seguir financiando un leviatán que no sabe moverse por los pasillos de la galaxia de internet y la globalización. Publicado en Diario d e Ibiza

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