miércoles, diciembre 07, 2005

KILOS

Después del verano aumentan las rupturas matrimoniales. Es la historia de todos los años. Luego, en un plis-plas llega el verano de nuevo. Ese año hemos engordado unos kilos, porque la ruptura le da a uno mucho stress. Ahora hay que desandar el camino de la nevera, y hemos de adelgazar para poder situarnos debajo del naranjo desde el que caiga la otra parte de mi yo que me falta. La soledad es muy dura, y hay que hacer que nuestra tripa mire a nuestro corazón y se reencarne en un cuerpo bello que alegre la vista de esa mirada que estamos buscando. Los miembros de la pareja rota siguen direcciones opuestas, pero intersectan en una terrible soledad. Para tapar el agujero, se busca rápidamente un sustituto, que tarda en llegar, porque el miedo nos oprime el corazón. Si me doy en cuerpo y alma al que llega, si he esculpido mi cuerpo y mis palabras para que mi presencia emita el atractivo necesario, si tengo puestas las esperanzas del fin del sufrimiento en la novedad de esa sonrisa, también tengo el terror al sufrimiento del desamor más metido que nunca en los tuétanos, enterrado en lo más profundo del ego. El premio nobel Severo Ochoa, al morir su mujer, le dijo a la periodista: "Pilar, se mucho de lo que no me interesa, y nada de lo que me interesa". Sabemos muchas estrategias, estamos trabajados y preparados sobradamente para conquistar una plaza de aparcamiento en el hipermercado del éxito mercantil, pero no sabemos como cantar juntos un te quiero que cristalice para siempre. Mucho esfuerzo se centra en el gimnasio para adelgazar, pero nadie nos dice que el problema es nuestro ego lleno de miedos que no sabe traducir su debilidad en compasión por el otro, con sus complejos, sus miserias y sus egocentrismos, igual que los nuestros. Detrás las acrobacias sexuales de verano, el alcohol y la lluvia de excitantes que nos mantiene el corazón en marcha a empellones, sólo queda otro cajón lleno de tranquilizantes y fotos tiradas a la basura. Es nuestra propia imagen la que se deshace al rechazar al otro. El monstruo es expulsado fuera, pero, sigue dentro. Otro año volviendo nuestros pasos a la nevera. Otro año llenando el cajón de medicinas contra la depresión. Otro año huyendo de nuestro espejo. Publicado en Diario de Ibiza

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1 comentarios:

Blogger ave ha dicho...

QUE GUSTA LO QUE DICES....YA HE LEIDO ALGUNOS TEMAS Y ME TIENES ATRAPADA CON ESE MODO DE ESCRIBIR Y DESCRIBIR TODO LO QUE SIENTES...

8:20 a. m., mayo 20, 2008  

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