miércoles, diciembre 07, 2005

HOGAR

Tengo para mí que el hogar no es una solución habitacional, ni una VPO náufraga en un mar de cemento. Un hogar no es un conjunto de colmenas que conserva obreros especializados que han ajustado las tuercas de la gran máquina, y al volver del trabajo, la máquina los vomita a sus celdas para que se adormezcan en el formol de una bañera de telebasura. Tampoco tengo para mí, que el hogar sea una habitación con vistas a la muchedumbre de gaviotas que habita ese cortafuego del mar que es el cielo. Me gustaría, pero, mis sueños deben sostenerse dentro de cuatro paredes normales, de esas que son delgadas, tras las que se oye a los vecinos toser. Mi casa es de esas que han sido excomulgadas de las revistas de decoración porque no dan la talla utópica necesaria para ser consagrada como astro en el cielo del mercado. Lo que contiene y habita la casa, es lo que me interesa de veras y lo que me ajetrea el alma. El hogar es el sitio donde guardamos los instrumentos necesarios para vivir. La casa es ese sitio donde se guarda a sí misma la persona, el lugar donde "se vuelve", como dice Rafael Alvira. En el hogar, tenemos la consciencia de ser nosotros mismos, sin necesidad de actuar, de disimular. "Volver a casa", es una de las grandes necesidades del hombre. Hacemos, producimos, trabajamos en primer lugar. Luego hay que volver al hogar, descansar. Al volver, aparece lo que realmente somos. Por eso, hay tanto morbo en conocer la vida "real" de los actores de nuestra virtualidad multimedia: los ricos, los políticos, los famosos. En el fondo sabemos, que es ahí donde la persona se despliega naturalmente y aparecen las causas por las que realmente actúa. La coherencia entre vida privada y pública hace que lleguemos como personas a nuestra plenitud, y lo contrario nos aleja de los demás. En el hogar es donde realmente nos conocen. Cuando, en el hogar hay discordias, incomunicación, se nos cae el mundo encima, y se dice a modo de excusa comprensiva "déjalo, es que tiene problemas en casa". Somos el animal más indeterminado al nacer, y el que más ayuda necesita. Y esa ayuda se transmite sobre todo en el hogar. En el hogar se guarda a la persona enferma, a la infancia tan débil, al anciano, a la mujer embarazada, al viajero que se quiso marchar y ahora vuelve. Construir un hogar y mantenerlo, cuidar a las personas que habitan en él, es más rico y humano que ajustar las tuercas de la megamáquina para que el grupo de élite de turno pueda cambiar su velero-nueve-millones de euros cada tres años. Publicado en Diario de Ibiza

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1 comentarios:

Blogger ave ha dicho...

vaya que descripcion ...el hogar es todo.. sin el todo se vuelve obscuro.

8:28 a. m., mayo 20, 2008  

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